La ansiedad persiste entre los groenlandeses en Dinamarca ante las ambiciones de EEUU

La ansiedad persiste entre los groenlandeses en Dinamarca ante las ambiciones de EEUU
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La ansiedad persiste entre los groenlandeses en Dinamarca ante las ambiciones de EEUU

La comunidad groenlandesa en Dinamarca sigue con preocupación las tensiones geopolíticas en torno a su tierra natal, Groenlandia, especialmente ante las reiteradas intenciones de Estados Unidos de adquirir la isla.

Miedo e incertidumbre

Sika Kristensen, de ascendencia groenlandesa y danesa, residente en una isla al sur de Dinamarca, manifiesta su inquietud: “Al principio sentía indignación, ahora lo que tengo es miedo de lo que Trump pueda hacer en nuestro país y de que destruya Groenlandia como la conocemos”.

A principios de año, los groenlandeses que residen en Dinamarca experimentan una mezcla de emociones, preocupados por sus familias y seres queridos en la isla. Esta comunidad representa aproximadamente el 30% de la población total de Groenlandia, que asciende a 56,000 habitantes.

Muchos groenlandeses emigraron a Dinamarca en busca de estudios universitarios gratuitos o mejores oportunidades laborales. Sin embargo, desde la década de 1990, los datos muestran que la emigración de Groenlandia hacia Dinamarca es neta, lo que implica que la mayoría de los que se marchan no regresan a su país de origen.

La lucha por la identidad

En enero de 2025, Sika Kristensen y su padre se unieron a una manifestación en respuesta al interés expresado por Trump en comprar Groenlandia. La protesta reunió a unas 50 personas. Un año después, las manifestaciones en Copenhague congregaron a cerca de 20,000 personas que rechazaban las pretensiones del presidente estadounidense.

Julie Rademacher, portavoz de la asociación groenlandesa Uagut (Nosotros), organizadora de las protestas, describe la situación como “días difíciles” para los groenlandeses. “La gente tiene ansiedad pensando en el futuro… imagínate contarles a tus hijos que tu país puede ser invadido por los EEUU, los niños se asustan”, expresa Rademacher.

A pesar del principio de acuerdo entre Trump y la OTAN sobre Groenlandia, que ha aliviado temporalmente la tensión, los groenlandeses sienten que aún no pueden respirar tranquilos. “No se trata de geopolítica, se trata de nuestra existencia como pueblo indígena”, afirma Rademacher. “Para nosotros, es una lucha por nuestra nacionalidad, nuestra lengua y por las generaciones futuras”.

Naja Blytmann Trondheim, profesora de estudios árticos en la Universidad de Copenhague, destaca la importancia de la lengua inuit en Groenlandia, donde se enseña a los niños desde temprana edad. Trondheim expresa su temor de que la cultura y el idioma groenlandeses no se conserven si la isla termina formando parte de Estados Unidos.

Acercamiento entre Copenhague y Nuuk

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió perdón a miles de mujeres groenlandesas que fueron víctimas de una campaña de esterilización forzada en los años sesenta y setenta. Su gobierno también presentó un plan para combatir la discriminación contra los groenlandeses. Julie Rademacher considera que Frederiksen es una líder que se ha acercado a los groenlandeses y los ha escuchado mejor.

Ante las ambiciones de Washington, los gobiernos de Copenhague y Nuuk han mostrado una imagen de unidad. Algunos groenlandeses en Dinamarca celebran que los dos ejecutivos sean capaces de dejar de lado sus diferencias en estos momentos difíciles.

Sika Kristensen considera que la presión causada por las amenazas estadounidenses “ha servido para abrir una puerta a reconsiderar el estatus de los groenlandeses dentro de Dinamarca y para que los daneses aprendan algo sobre nosotros”.

Julie Rademacher señala que “hay una relación asimétrica entre groenlandeses y daneses, principalmente porque nosotros aprendemos mucho en la escuela sobre Dinamarca, su cultura, su lengua y su historia, sin embargo, en Dinamarca no es así”. Rademacher reivindica que “Groenlandia es un país moderno… tenemos internet 5G y contamos con todas las posibilidades modernas que un país necesita para desarrollarse”.