El accidente de Adamuz: Terreno fértil para la antipolítica y el auge de Vox

El accidente de Adamuz: Terreno fértil para la antipolítica y el auge de Vox
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

El accidente de Adamuz: Terreno fértil para la antipolítica y el auge de Vox

El trágico accidente de tren en Adamuz, en el que fallecieron 45 personas, ha desatado un debate que va más allá de los datos y las explicaciones técnicas. En un contexto donde la desinformación se propaga rápidamente, el gobierno se esfuerza por contrarrestar un relato que vincula la tragedia con un supuesto Estado “corrupto y fallido”.

La desinformación como estrategia

En la actualidad, la información veraz no siempre prevalece. La mentira y la desinformación se han convertido en una estrategia efectiva para quienes buscan capitalizar el descontento social. La indignación se propaga con facilidad, y la búsqueda de culpables en momentos de incertidumbre es una tentación humana.

La instrumentalización de la tragedia

Tanto Vox como el PP, tras una breve tregua durante los días de luto oficial, intentan sacar rédito político de la tragedia. La ola de antipolítica se intensifica con cada crisis, y la ultraderecha aprovecha para instrumentalizar el malestar social.

Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, ha sido acusado de acompañar a Vox en este juego, con la esperanza de que la provocación y el terremoto emocional que provocan sus aliados aumenten su expectativa de voto. Sin embargo, no hay encuestas que confirmen esta tesis.

El jefe de la oposición afirmó que “el estado de las vías del tren es el reflejo del estado de la nación”, a pesar de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, había ofrecido múltiples ruedas de prensa y entrevistas con detalles técnicos sobre el accidente.

Vox capitaliza el descontento

Expertos coinciden en que el accidente de Adamuz engrosará las expectativas electorales de Vox, partido liderado por Santiago Abascal. La población reacciona con tristeza, rabia e ira, buscando responsables en la política, espoleados por extremistas y medios de comunicación que difunden hipótesis sin contrastar.

Para los que se sitúan en los extremos, la tragedia es una oportunidad para promover su propia causa, difundiendo falsas verdades o informaciones manipuladas para cuestionar al Estado.

Inversión en infraestructuras ferroviarias

A pesar de que en los últimos años se ha producido un crecimiento exponencial de las inversiones en el sistema ferroviario español, algunos medios y políticos han difundido la idea de un abandono estructural y un colapso del sistema. Las inversiones han pasado de 1.747 millones de euros en 2017 a superar los 5.000 millones en 2025.

La realidad es que España tiene menos accidentes ferroviarios que países como Alemania, Francia o Italia, y está por debajo de la media europea, a pesar de contar con la red de alta velocidad más extensa de Europa.

Desinformación y manipulación

Se ha difundido información falsa sobre la supresión de la Unidad de Emergencias y Prevención de Accidentes del Ministerio de Transportes, cuando en realidad se modificaron sus funciones. También se ha acusado al Gobierno de priorizar intereses externos, como la financiación para el tren de Marruecos y el metro de Egipto, mientras las condiciones de los trenes y vías en España son precarias. Sin embargo, estos son créditos reembolsables con cargo al Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), que apoya la internacionalización de las empresas españolas financiando proyectos de exportación de bienes y servicios.

Incluso el propio Feijóo ha difundido información inexacta sobre el accidente, como que “el centro de control de Atocha perdió el contacto con el Alvia” siniestrado.

La antipolítica se extiende

La estrategia de la desinformación llega a todos los rincones del país y es asumida por buena parte de la población. Familiares de algunas víctimas repiten argumentos falsos, convencidos de que son ciertos.

“Están matando a la población”

Familiares de una niña que perdió a sus padres y hermano en el accidente reclamaron explicaciones y responsabilidades, acusando al Gobierno de asesinos y corruptos. También criticaron al rey Felipe VI por su visita a la zona de la catástrofe. Estos argumentos, repetidos por la derecha política y mediática, carecen de base cierta y rigor.

En momentos de crisis social, la confusión lo domina todo, y los ciudadanos no quieren explicaciones técnicas, datos o estadísticas, sino una respuesta sencilla con la que canalizar su ira. La ultraderecha sabe cómo aprovechar estos momentos de debilidad, utilizando las redes sociales como instrumento de propaganda y movilización para demonizar al Gobierno y al Estado.

A tan solo dos semanas de las elecciones en Aragón, se espera que Vox aumente notablemente su apoyo social, obligando al PP a formar gobierno con los ultras.