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¿Cuándo cambiar la sartén? La prueba del aceite y otras señales clave
¿Una tortilla que se pega o un alimento que se dora de forma desigual? Estos problemas pueden indicar que tu sartén ha llegado al final de su vida útil. El cocinero David Guibert comparte las claves para saber cuándo es el momento de reemplazar este utensilio.
El test del aceite: la primera señal
Guibert enfatiza que las sartenes antiadherentes no duran para siempre. Si te preguntas si debes cambiar la tuya, probablemente la respuesta sea sí. Sin embargo, aquí hay cuatro indicadores clave:
Realiza la prueba del aceite: con la sartén fría, añade una cucharada de aceite. Si al moverla, el aceite no fluye uniformemente y se acumula en algunas zonas, es hora de pensar en reemplazarla.
Si notas que el aceite humea más de lo habitual al calentarse, es otra señal de alerta. Aunque la comida aún no se pegue, el desastre está cerca.
La respuesta al calor
Si la sartén responde de manera extraña al calor, necesitando más fuego para cocinar o calentándose de forma desigual, podría ser un problema, especialmente si buscas un dorado uniforme en tus alimentos.
Un olor a plástico o a quemado al cocinar a temperatura media indica que el recubrimiento se está descomponiendo térmicamente.
Guibert compara las sartenes con plantas: las antiadherentes son como bonsáis, las de hierro requieren cuidados para florecer, y las de acero son como cactus que casi no necesitan mantenimiento. A diferencia del acero y el hierro, que pueden durar décadas, las antiadherentes tienen una vida útil limitada.
Incluso con el mejor cuidado, una sartén antiadherente tiene fecha de caducidad, ya que los materiales se deterioran con el uso.
Errores que acortan la vida de tu sartén
El deterioro prematuro a menudo se debe a malos hábitos. Evita fregar la sartén cuando está fría y con restos pegados, usar estropajos abrasivos y cocinar con utensilios de metal.
Guibert identifica estos otros tres enemigos:
- Calentar la sartén vacía: El antiadherente necesita algo sobre lo que disipar el calor. De lo contrario, se producen “quemaduras” que reducen su vida útil. Esto explica por qué los extremos de estas sartenes se queman más que el centro.
- Choque térmico: No es recomendable usar la sartén, lavarla y volver a usarla inmediatamente sin que se enfríe. Los cambios bruscos de temperatura desestabilizan el antiadherente. Evita también cocinar a temperaturas extremas de forma habitual.
- Mal almacenaje: Apilar sartenes sin protección entre ellas puede rayarlas y crear pequeñas fisuras internas en el recubrimiento debido a la presión constante.
En cuanto a las sartenes de hierro, evita la humedad y los alimentos ácidos como el tomate o el vino. Lávala y sécala bien después de cada uso, e incluso frota la superficie con un poco de aceite.













