El testimonio de Raquel: una nueva vida en Valmadrid

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El testimonio de Raquel: una nueva vida en Valmadrid

La llegada de nuevos habitantes a los pueblos de Aragón se enfrenta a un serio obstáculo: la escasez de viviendas disponibles para alquilar. Esta situación, que se repite en diversas comarcas, dificulta la repoblación rural y complica la vida de quienes desean establecerse en estos entornos.

El testimonio de Raquel: una nueva vida en Valmadrid

Raquel Tarela Laborda, de 39 años, reside en Valmadrid desde hace cuatro años, cuando junto a su pareja, Jesús, decidieron mudarse desde Zaragoza. Tras contactar con varias comarcas a través de la plataforma Pueblos Vivos, fue Adecobel, el grupo de acción local de Campo de Belchite, quien les ofreció una oportunidad. Jesús encontró trabajo en una granja en La Puebla de Albortón, y aunque no tenía experiencia en el sector, aprendió rápidamente gracias a la ayuda de su jefe.

A pesar de la escasa población de Valmadrid, Raquel se siente feliz con su nueva vida. Reconoce que los inicios fueron complicados, pero la adaptación ha sido positiva. Tras dedicarse a la industria, encontró su vocación en el servicio de ayuda a domicilio, formándose como Técnica Sociosanitaria. Los momentos más difíciles son las despedidas de las personas mayores a las que cuida, pero el cariño y agradecimiento que recibe compensan el esfuerzo.

La falta de una red de apoyo familiar cercana se suple con la colaboración de los vecinos. Raquel destaca la disposición de estos para ayudarla con sus hijas cuando necesita trabajar. Esta cercanía y apoyo contrastan con la experiencia que tenía en la ciudad.

“Se han convertido en mis abuelos”

Raquel describe con cariño la relación con sus vecinos, especialmente con dos hermanos solteros de 91 y 87 años que se han convertido en “sus abuelos”. Sus hijas se han criado con ellos, creando un vínculo familiar. También destaca la generosidad de otra pareja de unos 60 años, quienes siempre están dispuestos a ayudar en lo que necesiten.

Sus hijas están escolarizadas en Belchite, y aunque se desplazan a Zaragoza para comprar y socializar con sus amigos, disfrutan de la naturaleza, jugando al aire libre y visitando la granja de su padre. Raquel valora la tranquilidad y la calidad de vida que ofrece el pueblo.

Raquel ha impulsado la creación de una Asociación de Mujeres en Valmadrid, organizando talleres y actividades para dinamizar la vida social del pueblo. A pesar de las dificultades para movilizar a la gente, han logrado realizar eventos en fechas señaladas y contribuir al bienestar de la comunidad.

La falta de vivienda: un problema persistente

La experiencia de Raquel y Jesús contrasta con la dificultad que enfrentan muchos otros interesados en mudarse a los pueblos de Aragón. La falta de viviendas disponibles para alquilar es un obstáculo importante. Muchas casas están cerradas, en venta o no cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad. Los propietarios, en muchos casos, no están dispuestos a invertir en su rehabilitación.

Las ayudas públicas son limitadas y no suelen ser suficientes para solucionar el problema. Programas como Pueblos Vivos intentan conectar a personas interesadas en vivir en el campo con propietarios y empresas que ofrecen trabajo, pero la demanda supera con creces la oferta de viviendas.

Tensión habitacional en el medio rural

Adecobel recibió en 2025 numerosas solicitudes para vivir en la comarca de Campo de Belchite, pero solo una pequeña parte pudo concretarse debido a la falta de vivienda. Este fenómeno se conoce como “tensión habitacional”.

En algunos casos, la vivienda está ligada a la oferta laboral, como ocurrió con una familia que se mudó a Almochuel para gestionar el bar-restaurante y las piscinas municipales. En el caso de Raquel y Jesús, la ayuda del jefe de Jesús fue fundamental para encontrar una casa en alquiler.

La venta de las viviendas no es una opción viable para quienes comienzan una nueva vida en el pueblo, ya que implica una inversión inicial importante y genera incertidumbre. El alquiler se adapta mejor a su economía.

Un problema estructural con rostro local

La escasez de viviendas disponibles se repite en otros municipios aragoneses, como Belchite, Benasque y Fayón. Esta situación frena el crecimiento local y dificulta la llegada de nuevos habitantes.

Los grupos de acción local han trasladado este problema al Gobierno de Aragón y a las diputaciones. Se necesitan soluciones que combinen la creación de un parque de vivienda pública en alquiler social, incentivos para que los propietarios particulares alquilen sus viviendas vacías y estrategias que integren vivienda, empleo y servicios esenciales.