
Un estudio impulsado por el Ayuntamiento de l’Arboç ha reescrito la historia de la cultura popular europea al concluir que los gigantes ‘vells’ del municipio son las piezas festivas más antiguas que se conservan en todo el continente. La investigación, liderada por el Taller Avall, desvela que el origen de las figuras no es el año 1827, como se creía hasta ahora, sino que se remonta al siglo XVII. Este hallazgo, según el consistorio, sitúa a la localidad en el epicentro del mapa cultural europeo. “Es un gran orgullo y una gran satisfacción”, ha afirmado el alcalde, Joan Sans, al valorar los resultados de la investigación.
La investigación arrancó a mediados de 2024, cuando las dos figuras fueron sometidas a un exhaustivo análisis que incluyó pruebas de rayos X en el Centre Mèdic Quirúrgic (CMQ) de Reus y un delicado proceso de restauración para devolverles su aspecto original.
Este examen técnico, complementado con una búsqueda documental de dos años, ha permitido a los investigadores afirmar que los bustos de los gigantes son, en realidad, dos de las cuatro figuras que representaban a los copatrones del municipio y que formaban parte del retablo de la iglesia de Sant Julià, una obra del escultor Domènec Rovira el Major.
La recerca confirma que el gigante Chabrán era originalmente la figura de sant Justí, mientras que la giganta Llúcia representaba a santa Victòria. Esta teoría se ha visto reforzada al comprobar que la morfología, el tipo de madera empleada y el estilo artístico de los bustos no se correspondían con la datación de 1827, que hasta ahora era la primera referencia documental disponible sobre los gigantes. El estudio sitúa su creación en un período comprendido entre 1650 y 1670.
Ambas piezas, por tanto, fueron creadas a finales del siglo XVII como imágenes religiosas, posteriormente arrancadas del retablo y adaptadas sobre nuevos cuerpos para convertirlas en gigantes. Con casi 400 años de historia, su valor patrimonial es incalculable.
“Estaríamos ante figuras religiosas aprovechadas para ser gigantes, los más antiguos que se conservan a escala de Europa”, ha apuntado Aleix Alvarez Vall, gerente del Taller Avall y uno de los responsables del estudio. Este hecho convierte a los gigantes ‘vells’ de L’Arboç en un caso único y extraordinario.
La sorpresa y la satisfacción han sido mayúsculas tanto para el ayuntamiento como para la colla gegantera local. Desde la agrupación, han recibido la noticia con gran entusiasmo. “Para nosotros es un orgullo”, ha aseverado Roger Bartolín, miembro de la junta de la colla.
“Creemos que esto será un impulso para la cultura local y estamos muy contentos y satisfechos de los resultados”, ha añadido, subrayando el impacto positivo que esta revelación tendrá para el municipio y sus tradiciones.
A pesar de la magnitud del descubrimiento, el estudio también abre nuevas vías de investigación y deja en el aire varias incógnitas. Los expertos ahora se preguntan quién descolgó las figuras del retablo para desacralizarlas y cuál fue el motivo exacto que impulsó esta decisión. Del mismo modo, tampoco se ha podido averiguar qué sucedió con las otras dos esculturas de los copatrones que completaban el conjunto original del retablo y cuyo paradero sigue siendo un misterio.
La presentación oficial de las conclusiones del estudio tuvo lugar en la iglesia del municipio, un escenario cargado de simbolismo. Este acto ha supuesto la última vez que los gigantes ‘vells’ de L’Arboç se exhibirán en público antes de pasar a ocupar un lugar de honor y protección.
A partir de ahora, las figuras se expondrán de forma permanente en unas vitrinas en la Casa de la Cultura del pueblo. Allí se explicará detalladamente su valor patrimonial, histórico y cultural, no solo para L’Arboç y Cataluña, sino para toda Europa, consolidando su estatus como un tesoro de la cultura popular continental.













