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Superando el trauma: Acompañamiento y fases del duelo
Tras una experiencia traumática, las personas afectadas y sus familias suelen experimentar una primera fase de impacto y negación, caracterizada por la aparición del dolor y la rabia. En esta etapa inicial, es fundamental brindar acompañamiento sin ejercer presión, respetando el ritmo individual de cada persona.
El proceso del duelo: Un camino individual
Según expertos, es crucial superar las fases del duelo para lograr una integración saludable de la experiencia traumática.
No obstante, es importante recordar que no existe un patrón único, ya que cada persona vive el proceso a su propio ritmo. La clave reside en identificar las necesidades de la persona que estamos acompañando y ofrecer el apoyo adecuado en cada momento.
Una recomendación fundamental es preguntar directamente a la persona afectada: “¿Qué necesitas?
¿En qué puedo ayudarte hoy?”.
El papel del entorno cercano
En las fases posteriores del duelo, es esencial evitar el juicio y proporcionar un espacio seguro para la expresión de las emociones. El entorno cercano, incluyendo familia, amigos y comunidad, desempeña un papel crucial en la reconstrucción del sentido de la pérdida y en el suministro de un apoyo emocional constante.
Duración del proceso: Un factor personal
Si bien el duelo comienza inmediatamente después del suceso traumático, su duración es incierta y completamente personal.
Se considera que un duelo se vuelve problemático o patológico cuando se prolonga por más de un año o año y medio. Este período permite a la persona afrontar por primera vez situaciones significativas como aniversarios, Navidades o cumpleaños sin la presencia del ser querido.
La familia y el entorno cercano deben aprender a vivir estas situaciones sin la persona ausente.
Afrontar “esas primeras veces sin” es una parte fundamental del proceso de sanación.













