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El enigma del ingeniero ruso en el Caribe: ¿era el último Romanov?
El asesinato del zar Nicolás II y su familia en 1918 marcó el fin de la dinastía Romanov y dejó una profunda herida en la historia rusa. La ejecución, que tuvo lugar en el sótano de una casa en Ekaterimburgo, alimentó durante décadas teorías sobre posibles supervivientes.
Un misterio que resurge en el Caribe
George Slujalkovsky Felix, hijo de un refugiado ruso que llegó al Caribe después de la Segunda Guerra Mundial, ha reabierto el debate con su libro “Alexis Nicolaevichs Romanov: escape, persecución y muerte”. En él, plantea la posibilidad de que su padre, George Nicolás Slujalkovsky Fidler, fuera en realidad el zarévich Alexéi, el heredero al trono ruso que se creía muerto junto a su familia.
La noche del 17 de julio de 1918, el zar Nicolás II, su esposa Alejandra y sus cinco hijos fueron asesinados en Ekaterimburgo, poniendo fin a tres siglos de poder imperial. A pesar de que las pruebas forenses y de ADN han confirmado la ejecución total de la familia, la Iglesia Ortodoxa Rusa nunca ha reconocido esta versión como definitiva.
Un ingeniero ruso en República Dominicana
En 1949, un ingeniero ruso llamado George Nicolás Slujalkovsky Fidler llegó a Santo Domingo, República Dominicana, a bordo del barco Charlton-Sovereign, junto con otros refugiados europeos. Los registros de inteligencia lo describían como un hombre políglota, reservado y con muchas habilidades. Trabajó como ingeniero minero y formó una familia con una mujer dominicana, con quien tuvo cinco hijos.
Durante el régimen de Rafael Leónidas Trujillo, Slujalkovsky fue vigilado y detenido bajo sospecha de poseer una gran fortuna y promover ideas comunistas. Sin embargo, él negó cualquier vínculo con el comunismo, alegando haber combatido a grupos de ese signo en China y Filipinas.
Sospechas y un linaje roto
En 1955, Slujalkovsky partió con su familia hacia Brasil, pero el empleo prometido nunca existió y quedaron sin recursos. Su esposa regresó a República Dominicana con sus hijos, pero a él se le negó la repatriación. Según el libro de su hijo, Trujillo habría ordenado su eliminación. Slujalkovsky permaneció oculto en Brasil, incomunicado durante años.
Las cartas que enviaba a sus hijos desde el exilio estaban vigiladas. En una de ellas, escribió frases enigmáticas como: “Ustedes tienen sangre azul” y “dentro de mi nombre encontrarán mi verdadero nombre”. También se preguntaba: “¿Quién soy yo en realidad? Solo lo sabe el Señor”. George padre murió en Brasil en circunstancias nunca aclaradas y su cuerpo desapareció.
El libro de George Slujalkovsky Felix, resultado de dos décadas de investigación, presenta documentos, cartas y fotografías que sugieren que su padre podría haber sido el último heredero de los Romanov. “Mi papá siempre insinuó que él era Alexis”, afirmó.
Aunque la historia no resuelve el enigma, deja constancia de una vida marcada por huidas, silencios y un parecido físico notable. La duda sobre si alguno de los Romanov logró escapar del sótano de Ekaterimburgo persiste, alimentada por esta nueva perspectiva.













