
La Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao ha cerrado el ejercicio de 2025 con cifras positivas, alcanzando un movimiento total de 6,98 millones de toneladas, 332.000 más que en 2024. Su presidente, Francisco Barea, califica el resultado como una “valoración positiva” que, sin embargo, era “esperada”.
Barea ha explicado que esta cifra consolida una nueva base de negocio para el puerto, que ha logrado diversificar sus tráficos tras la desaparición del carbón.
El futuro del puerto está indisolublemente ligado a la conexión ferroviaria, cuya finalización se percibe ahora más cerca que nunca. Una prueba de la confianza que genera este avance es la prórroga de la concesión de la terminal de contenedores FCT por otros 15 años, hasta 2063.
Según Barea, la operadora Yilport “cree en el puerto de Ferrol, y cree en el puerto ahora, porque por fin ven el horizonte del tren”.
Aunque las obras del acceso ferroviario en el interior del puerto concluirán este año, la puesta en servicio definitiva depende de los trabajos de Adif. Varela se muestra cauto con los plazos y apunta a 2027 como el año en que el puerto comenzará a recoger los frutos de esta inversión.
“Espero que Adif cumpla los plazos, porque entonces sí que tendríamos un prejuicio muy grande en el desarrollo de los tráficos”, ha advertido el presidente.
El avance más visible para la ciudadanía es el viaducto de A Malata, que estará completamente finalizado “antes del verano”. La visibilidad de las obras ha sido clave para devolver la credibilidad a un proyecto que durante años fue solo “un agujero”.
Este progreso ha transformado la percepción de la infraestructura, convirtiéndola en una realidad tangible y acabando con la incertidumbre de años atrás.
Mientras el tren avanza, el puerto se apoya en la diversificación. La base actual de casi 7 millones de toneladas es, en palabras de Barea, “muy positiva” si se tiene en cuenta la ausencia de carbón.
Las esperanzas están puestas en la mejora de Alcoa, que podría sumar “casi 3 millones de toneladas”. Además, tráficos como los líquidos, el sector forestal y la madera siguen mostrando un buen comportamiento y consolidando el presente de la dársena.
Otro de los grandes proyectos es la futura terminal de cruceros en el puerto interior, un hito que transformará la fachada marítima de la ciudad.
Aunque su desarrollo completo llevará unos cuatro años, este mismo año llegarán los primeros 25 cruceros al amparo de la nueva terminalista. El proyecto contempla no solo la infraestructura portuaria, sino una integración con la ciudad y la lonja.
El objetivo es que los cruceristas “tengan delante” los productos de la ría, potenciando el turismo y la economía local.
Para el presidente de la Autoridad Portuaria, este proyecto es “un segundo hito importante cara a la ciudad”, para la que también trabajan desde el puerto.













