Los peregrinos de Roma celebran la decisión que ha tomado la Basílica Santa María la Mayor para rezar ante la tumba del Papa Francisco

Los peregrinos de Roma celebran la decisión que ha tomado la Basílica Santa María la Mayor para rezar ante la tumba del Papa Francisco
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

El
próximo 21 de abril se cumplirá un año sin el Papa Francisco,
fallecido a los 88 años de edad como consecuencia de
un ictus cerebral. Cinco días más tarde, su cuerpo fue trasladado a
la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde reposan sus
restos tal y como él mismo deseaba, rompiendo así con la tradición
papal de ser enterrado en el Vaticano.

   

No
es casualidad que el Santo Padre argentino eligiera para su sepultura
Santa María la Mayor, ya que durante sus doce años de Pontificado
mostró una profunda devoción por la Virgen María y el icono de la
‘Salus
Populi Romani’.

De hecho, Francisco siempre iniciaba y concluía sus
viajes apostólicos al templo.

Desde
entonces, miles de personas que han peregrinado a la capital italiana
con motivo del Jubileo de la Esperanza, han visitado su tumba, que se
caracteriza por su sencillez
y su austera lápida de mármol con la inscripción ‘Franciscus’.

Desde
que finalizara el Jubileo, la menor afluencia de turistas permite a
los peregrinos rezar ante la tumba del Papa Francisco con más calma.
De hecho, la Basílica romana ha instalado unos reclinatorios al pie
de la lápida para propiciar la oración por el eterno descanso del
Pontífice.

En sus ocho meses de Pontificado, León XIV ha visitado en varias ocasiones la Basílica Santa María la Mayor para rezar ante la tumba de su antecesor en la Cátedra de Pedro.

La primera de ellas fue dos días después de ser elegido Papa, el 10 de mayo de 2025.

Otra ocasión fue el pasado 4 de noviembre, cuando León XIV oró también ante la imagen de la Virgen ‘Salus Populi Romani’, antes de proseguir su viaje hacia Castel Gandolfo. 

Unos días antes, el Papa americano había celebrado una misa en la Basílica de San Pedro en sufragio de Francisco y de los cardenales y obispos fallecidos durante el año. En su homilía, recordó con especial cariño a su predecesor: “Con gran afecto, la ofrecemos por el alma elegida del Papa Francisco, que falleció tras abrir la Puerta Santa e impartir a Roma y al mundo la bendición pascual”.