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Misa funeral en Cádiz por las víctimas de los accidentes de tren en Adamuz y Barcelona
La Catedral de Cádiz acogió una misa funeral en memoria de las víctimas de los trágicos accidentes ferroviarios ocurridos la semana pasada en Adamuz y Barcelona. La ceremonia fue presidida por el Administrador Apostólico de la Diócesis, Monseñor Ramón Valdivia, quien instó a transformar el sinsentido de la muerte en un motivo de esperanza.
Un mensaje de esperanza en medio del dolor
Durante su homilía, Monseñor Valdivia reconoció la dificultad de “experimentar esta esperanza” en momentos de profundo dolor, donde las palabras de consuelo a menudo resultan insuficientes.
Recordó cómo Jesucristo, a pesar de su divinidad, experimentó la muerte y clamó a Dios en su sufrimiento. Ante la cruz, afirmó, “no caben discursos, solo mirar, amar y acompañar como hizo la Virgen María”.
Destacó el ejemplo de la Virgen María acogiendo al discípulo amado para compartir el dolor redentor de Jesús, un modelo para acompañar a quienes sufren.
Paralelismos con la tragedia de Adamuz
Monseñor Valdivia trazó un paralelismo entre la tristeza actual y “la noche de Adamuz”, donde tras el choque de trenes “se impuso el silencio”. Sin embargo, resaltó la actitud de quienes, en medio del dolor, abrieron sus casas y acogieron a los heridos, convirtiéndose en un símbolo de esperanza en medio de la desolación.
Una invitación a la esperanza y al amor
Finalmente, el Administrador Apostólico invocó la resurrección como una esperanza que se sugiere con la delicadeza y libertad de la fe.
“Pedimos ser conscientes del valor de nuestra vida”, expresó, para que la muerte no detenga la búsqueda del amor. En su petición final, rogó para que “ninguna vida sea arrojada al sinsentido y al vacío, y que el amor de Dios les haya invitado a todos a participar de la Mesa de su Reino”.













