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Andalucía bajo el azote de borrascas: ¿Es esta la nueva normalidad?
Andalucía se encuentra inmersa en un inicio de año atípico a nivel meteorológico, marcada por el continuo paso de borrascas. Tras el impacto de Ingrid, ahora es Joseph quien mantiene en vilo a la región, con intensas lluvias y fuertes vientos.
Un respiro breve antes de otra tanda de lluvias
Esta secuencia de frentes ha aliviado la sequía que afectaba la región hace un año, aunque ha generado un nuevo escenario de inestabilidad. Según el meteorólogo José Miguel Viñas, esta situación es anómala y no se vislumbra su final, ya que los modelos a medio plazo sugieren que la primera semana de febrero continuará con una dinámica similar.
En las próximas horas, un segundo frente asociado a la borrasca Joseph recorrerá la comunidad de oeste a este, repitiendo el patrón del anterior. Se esperan precipitaciones intensas, especialmente en el suroeste, con la provincia de Sevilla entre las zonas más afectadas.
Existe la posibilidad de que el nivel de aviso aumente a alerta naranja si las condiciones empeoran.
Además de la lluvia, el viento representa un factor de riesgo importante, con fuertes rachas que ya se están sintiendo en varias localidades andaluzas, complicando la situación general.
Se prevé una ligera mejoría entre el jueves y la primera mitad del viernes, dando paso a un tiempo invernal más moderado y localizado en el norte de la península. Sin embargo, durante el fin de semana, los modelos apuntan a una nueva entrada de vientos del sur cargados de humedad, lo que provocaría otra serie de lluvias. En resumen, la comunidad se enfrenta a una inestabilidad persistente que se extenderá, como mínimo, hasta la próxima semana.
Un enero fuera de lo común
La intensidad y la persistencia de estas lluvias en enero son inusuales. Tradicionalmente, este mes se caracteriza por la estabilidad atmosférica, con predominio de altas presiones y un tiempo anticiclónico frío y seco.
Sin embargo, este año se observa un encadenamiento constante de borrascas profundas y activas.
Viñas explica que “las piezas del imaginario que hay en la atmósfera, se han descolocado”, lo que ha generado un “caos meteorológico”. El núcleo de aire frío que suele ubicarse sobre la región polar se ha desplazado hacia Norteamérica, permitiendo que los vientos del oeste impulsen las borrascas hacia la Península Ibérica.
Ríos atmosféricos: un factor agravante
Además, estas borrascas se ven reforzadas por los llamados ríos atmosféricos, corredores de aire procedentes de zonas subtropicales y cargados de humedad. Esto intensifica las lluvias asociadas a los frentes, afectando especialmente a las áreas orientadas hacia el Atlántico, como las provincias occidentales de Andalucía.
¿Una nueva normalidad?
Ante la pregunta de si esta situación excepcional podría convertirse en la nueva normalidad, Viñas señala que, aunque la meteorología tiene una “componente caótica”, se observa que su comportamiento “está como alterado”.
Este desajuste se enmarca en una tendencia global, donde los fenómenos meteorológicos tienden a ser más extremos: lluvias más intensas, vientos más fuertes y tormentas más virulentas.
El cambio climático nos enfrenta a un futuro incierto, con la posibilidad de que situaciones excepcionales de lluvia, viento o nieve ocurran en cualquier época del año. Este es un indicio más de que el cambio climático está modificando los patrones conocidos y empujando al planeta hacia un escenario de mayor frecuencia de eventos extremos.













