Nuevas Perspectivas sobre la Procrastinación: Más Allá de la Pereza

Nuevas Perspectivas sobre la Procrastinación: Más Allá de la Pereza
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Nuevas Perspectivas sobre la Procrastinación: Más Allá de la Pereza

La procrastinación, ese hábito de postergar tareas, ha ganado popularidad en el vocabulario moderno, aunque es una conducta tan antigua como la humanidad misma. Con el inicio de cada año, y la formulación de nuevos propósitos, esta tendencia se vuelve aún más evidente.

¿Qué es la Procrastinación?

Contrario a la creencia común, procrastinar no es sinónimo de vagancia. Una persona que procrastina puede estar muy ocupada, pero dedicando su tiempo y energía a tareas de menor importancia, aplicando su eficacia “al sitio y momento equivocados”.

La Raíz Emocional del Problema

La procrastinación tiene sus raíces en la dificultad para gestionar las emociones. Evitamos las tareas que nos aburren, nos dan miedo, nos angustian o nos hacen dudar de nosotros mismos.

Posponerlas genera un alivio inmediato, aunque breve.

El alivio es temporal, y al final, genera un doble castigo: la tarea sigue pendiente y la persona se siente culpable. Los antiguos griegos ya identificaron este comportamiento con el término acracia: “hacer lo contrario de lo que sabes que te conviene”.

Esta contradicción interna provoca que, tras el alivio momentáneo, aparezca un sentimiento de culpa que afecta negativamente el bienestar emocional y disminuye la energía para afrontar los retos.

El Desafío de Comenzar

La filósofa Hannah Arendt argumentaba que el verdadero desafío no es la disciplina, sino la capacidad de comenzar. Iniciar algo nuevo es un acto que interrumpe la monotonía y permite a los seres humanos crear, “aunque sea pequeño y aunque sea torpemente”.

Procrastinación en la Esfera Pública

La procrastinación no se limita a la vida personal; también se manifiesta en la gestión de los servicios públicos, donde “las decisiones aburridas se aplazan”. Los gobernantes priorizan proyectos visibles que generan titulares inmediatos, en lugar de mantener y reforzar las infraestructuras existentes.

Esta tendencia a postergar lo importante tiene consecuencias graves, como listas de espera, accidentes y deterioros que se acumulan en la administración.

Vencer la Procrastinación

El mejor propósito para este año es “empezar algo pequeño” de forma regular y sin la presión de medirlo.

Entender que “decidir bien y hacer lo que hay que hacer en lo personal y en lo público casi nunca es lo más excitante” es el primer paso para vencer la procrastinación.