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Órdenes contradictorias: Policía Nacional obligada a regresar pese a tragedia ferroviaria
Un destacamento de 15 agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional fue obligado a regresar a su base cuando se dirigían a prestar apoyo en la zona del trágico accidente ferroviario. Este hecho ha generado controversia y críticas, especialmente tras conocerse la magnitud de la catástrofe.
El despliegue abortado
Según fuentes internas de la Policía Nacional, tras recibir la alerta del descarrilamiento del tren Alvia a través de la sala del 091, tres unidades de la UPR, que se encontraban prestando servicio de seguridad en el partido de fútbol entre el Córdoba y el Málaga, se movilizaron de inmediato. Estos agentes, con “preparación específica para reaccionar ante grandes catástrofes”, recibieron la orden de sus superiores de dirigirse al lugar del siniestro.
Sin embargo, cuando apenas habían recorrido unos kilómetros, la jefa provincial de Policía en Córdoba les comunicó que debían “desmontar el servicio”. La decisión final provenía de la Subdelegación del Gobierno, el organismo competente para coordinar este tipo de emergencias y autorizar la intervención de los diferentes cuerpos de seguridad.
La cadena de decisiones
La jefa provincial de Policía había puesto a disposición de la Subdelegación del Gobierno “todos los medios técnicos y humanos” necesarios.
La Subdelegación confirmó haber recibido el ofrecimiento, pero comunicó que “en este momento no es necesario” y que se evaluaría más adelante. Según las fuentes, la ayuda nunca fue requerida.
Existió también comunicación entre mandos de la Policía y la Guardia Civil. El coronel de la Guardia Civil transmitió a la jefa provincial de Córdoba que el apoyo policial no era prioritario en ese instante para “no colapsar las vías” de acceso y dar preferencia a bomberos y sanitarios. No obstante, la Subdelegación del Gobierno fue quien oficialmente declinó la ayuda.
Indignación en el cuerpo policial
La decisión ha generado sorpresa e indignación en el cuerpo policial, especialmente al conocerse la gravedad del accidente.
Representantes sindicales han manifestado que “en una tragedia, no sobran ni medios ni policías” y que “ante una emergencia, ayudar no es una opción, es una obligación”.
Se ha destacado que los agentes de la UPR estaban perfectamente equipados para intervenir, con herramientas como cizallas y patas de cabra, útiles en este tipo de situaciones. Algunos agentes lamentan que se les hiciera regresar cuando estaban a tan solo 20 minutos del lugar del suceso, y aseguran que su ayuda podría haber sido valiosa en esos momentos críticos.
Esta información contradice las declaraciones del ministro Marlaska, quien aseguró que todos los servicios habían trabajado con diligencia. La controversia se centra en el hecho de que un equipo especializado y preparado para actuar en catástrofes fue rechazado en un momento en que la ayuda era crucial.













