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El sofocante calor pone en jaque el Open de Australia
El Open de Australia se enfrenta a un desafío implacable: el calor extremo. Los tenistas, además de la exigencia deportiva del primer Grand Slam del año, deben soportar temperaturas que superan los 40 grados.
La organización del torneo ha implementado su Política de Calor Extremo (EHP), un protocolo establecido en 2019 que evalúa las condiciones climáticas a través de una escala del 1 al 5, considerando la temperatura del aire, el calor radiante, la humedad y la velocidad del viento.
Activación del protocolo por calor extremo
En la presente edición, el protocolo se ha activado en dos ocasiones. La primera vez fue el pasado sábado, cuando la organización consideró que la situación era de nivel 5, lo que llevó a la suspensión de los partidos en las pistas al aire libre.
Esta medida no afectó a los encuentros programados en el Rod Laver Arena, Margaret Court Arena y Melbourne Arena, donde se cerraron los techos y se activó el aire acondicionado.
Un ejemplo de cómo el protocolo benefició a un jugador es el caso de Jannik Sinner, quien sufrió problemas físicos y calambres. El árbitro decidió cerrar el techo, permitiendo que el tenista italiano se recuperara y remontara en su partido.
“En el momento en el que se cerró el techo, hubo un poco de tiempo. Intenté relajarme un poco. Cambié también la forma de jugar ciertos puntos. Eso me ayudó hoy, por supuesto”, declaró Sinner.
El calor extremo persiste
El martes, el Open de Australia volvió a enfrentar condiciones extremas, con temperaturas que superaron los 40 grados. La número uno del mundo, Aryna Sabalenka, tuvo que concluir su partido en medio de este intenso calor.
“Al final del partido, hacía muchísimo calor”, comentó Sabalenka. “Me alegro de que cerraran el techo casi a la mitad para que tuviéramos mucha sombra en la parte de atrás y pudiéramos volver y estar a la sombra”.
El calor extremo continúa afectando el torneo, obligando a la organización a aplicar su protocolo por segunda vez en lo que va de año. Australia está experimentando una de las peores olas de calor de los últimos tiempos, lo que impacta directamente en el desarrollo del primer Grand Slam del año.













