La penúltima hora de Salman Rushdie: cuentos urgentes desde Mumbai

La penúltima hora de Salman Rushdie: cuentos urgentes desde Mumbai
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La penúltima hora de Salman Rushdie: cuentos urgentes desde Mumbai

¿Es ‘Las mil y una noches’ un libro de cuentos o una novela inmensa? La pregunta es clave para acercarse a lo nuevo de Salman Rushdie, autor de obras como ‘Hijos de la medianoche’ y ‘Los versos satánicos’. Rushdie construye sus novelas como catedrales con múltiples elementos: torres, efigies, altares, milagros, parábolas, subtramas, episodios, fábulas y leyendas. No se preocupa por los géneros, sino por la naturaleza plural de las historias que cuenta.

Su novela ‘Ciudad Victoria’ defendía la idea de que la ficción puede ser tan poderosa como los hechos históricos.

El arte del cuento según Rushdie

Rushdie ya exploró el cuento en su libro ‘Oriente, Occidente’ (1994), donde diversos textos exploraban cruces culturales y obsesiones personales, como ‘El mago de Oz’. Ahora, regresa al género con ‘La penúltima hora’, un título ominoso que cobra un significado especial, ya que tres de los cinco textos centrales fueron escritos después del atentado que sufrió en 2022, evento que relató en ‘Cuchillo’.

Cabe preguntarse si este trauma alteró la composición de las ficciones de Rushdie. La respuesta es ambivalente. La magia y la ocurrencia permanecen, pero fortalecidas por un estilo más urgente y una mayor conciencia de lo efímero, del camino entre este y otro mundo, con Mumbai como paisaje recurrente.

“La muerte y la vida no eran sino galerías contiguas”, escribe Rushdie.

Relatos crepusculares

En ‘En el sur’, se narra el rencor entre dos ancianos vecinos. ‘La intérprete de Kahani’ cuenta la historia de una prodigio del piano, hija de otra medianoche, condenada a un amor desafinado. La ‘nouvelle’ ‘Finado’ evoca, con modales dickensianos, al espectro de un académico de Cambridge (inspirado en E. M.

Forster y Alan Turing) que embruja a una joven estudiante india. ‘Oklahoma’ conjura las obsesiones de Henry James y Kafka, diluyendo las líneas entre aprendiz y maestro, escritor y escrito, vivo y muerto.

Las últimas palabras de ‘El viejo de la piazza’ (y de ‘La penúltima hora’) lamentan el fracaso del lenguaje y la comunicación: “No está claro qué debemos hacer ahora: ¿Qué va a ser de nosotros e indiferente? No tenemos medios para saber cómo van a continuar las cosas. Nuestras palabras nos fallan”.

Un nuevo comienzo

Algunos han visto en esta obra una suerte de adiós, pero Rushdie ya está trabajando en su próxima novela, lo que significa que hay más historias por venir.