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Alboraia impulsa un exitoso programa para fomentar el valenciano a través de conversaciones cotidianas
Ante la realidad de que solo el 29% de la población en la Comunitat Valenciana afirma hablar valenciano en casa, cifra que se reduce drásticamente en otros ámbitos sociales, el municipio de Alboraia ha puesto en marcha una iniciativa innovadora y exitosa: ‘converses en valencià’.
¿En qué consiste el programa?
El proyecto se basa en la creación de parejas lingüísticas. Un residente nativo valenciano se une a otra persona interesada en mejorar su fluidez en el idioma. Juntos, realizan actividades cotidianas – tomar un café, ir de compras, pasear – conversando exclusivamente en valenciano. El objetivo principal es generar confianza, superar el miedo a equivocarse y promover la práctica del idioma en un entorno relajado.
La oficina de promoción del valenciano en Alboraia es la encargada de coordinar esta propuesta, que ha demostrado ser una inmersión lingüística eficaz y exitosa a lo largo de tres años.
El origen de la iniciativa
Concha Villena, concejala de cultura, biblioteca y archivo en Alboraia y coordinadora del proyecto, explica que la idea surgió al detectar una necesidad en el pueblo: “Somos un pueblo que recibe a mucha gente y nos dimos cuenta de que tenemos mucha gente que no habla valenciano, que le da vergüenza empezar a hablar, y para eso dijimos ‘vamos a echar una manita’”.
¿Cómo participar?
El programa está abierto a cualquier persona que desee aprender o enseñar valenciano de forma voluntaria.
Los interesados solo deben inscribirse en la biblioteca local o a través de correo electrónico. La organización se encarga de formar las parejas, teniendo en cuenta las necesidades y el nivel de cada participante. Los encuentros son flexibles, generalmente de una hora a la semana.
Testimonios
Isabel, originaria de Granada y residente en Alboraia, es una de las beneficiarias del programa. Reconoce que no tenía “el impulso necesario” para empezar a hablar valenciano.
“Gracias al voluntariado que me ha proporcionado el ayuntamiento me he soltado”, afirma, animando a otros a unirse: “Que se vengan al voluntariado, porque nos da fuerza para aprender y empezar a hablar”.
Ana Montesinos, filóloga y profesora de universidad, participa como “enseñante”. Para ella, es fundamental que los aprendices practiquen en “contextos en que podemos desarrollarnos” y en un ambiente de confianza, donde no se sientan juzgados. “La persona que quiere empezar sabe que es un espacio de confianza donde no te va a saber mal no saber una cosa, todo lo contrario”, concluye.













