
El
Consejo de Ministros ha aprobado esta semana el Real Decreto para una
regularización extraordinaria de migrantes que beneficiaría a medio
millón de personas.
Una
noticia que la Iglesia ha acogido con satisfacción tras años de
lucha para que se reconozca los derechos a estos migrantes que desde
año conviven en nuestro país y aportan a la economía.
María
Segurado, miembro del equipo de incidencia de
Cáritas, asegura en ‘Ecclesia al día’ que hay satisfacción por
este decreto, ya que entre los beneficiados “hay muchas caras y
rostros conocidos”, pero también llama a la prudencia, ya que aún
debe concretarse “las condiciones para que el 47% de las personas a
las que acompañamos en Cáritas puedan tener condiciones de vida
digna”.
Entre
ellos, remarca Segurado, hay familias con hijos menores a su cargo
sin regularizar: “Pueden acudir al colegio, pero no acceder a las
becas comedor”, precisa.
La
Ley de Extranjería de nuestro país regula cómo ha de llevarse esta
regularización, si bien dejan fuera a aquellos migrantes que no
pueden documentar que están trabajando. “Tenemos personas
indocumentadas porque se encuentran trabajando sin posibilidad de
documentarse con un pasaporte porque por ejemplo no tenemos un
consulado de su país aquí”, ha explicado la integrante de
Cáritas.
Para
estos casos, recuerda María Segurado, la Ley de Extranjería
contempla la ‘cédula de inscripción’ (documento
emitido por la policía a extranjeros indocumentados que no pueden
obtener pasaporte de su país de origen),
“y que les permitiría entrar en esa vía de la regularidad y la
integración”, ha subrayado.
Según
el Informe FOESSA, España cuenta con un total de nueve millones
migrantes, muchos de ellos sin regularizar y que son acompañados por
Cáritas.
Segurado ha detallado que del total de personas que atiende
la entidad social de la Iglesia, de nacionalidad española o del
exterior, el 47% son personas en situación irregular.
“Son
personas que están acompañadas a diario por Cáritas, que no
significa que vivan de ayudas o que perciban ayudas, sino que les
acompañamos en las dificultades que tienen, son personas que
sabemos que trabajan, que llevan a sus niños al colegio, se buscan
un hueco en la sociedad pero les falta esos papeles para ser parte
activa y tener reconocido sus derechos de ciudadanía”, ha
agregado.













