Las Siete Hermanas: Un paisaje esculpido por el tiempo y el mar

Las Siete Hermanas: Un paisaje esculpido por el tiempo y el mar
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Las Siete Hermanas: Un paisaje esculpido por el tiempo y el mar

Las Siete Hermanas, una serie de acantilados de tiza blanca situados en la costa del Canal de la Mancha, cerca de Eastbourne, Inglaterra, son un testimonio de la poderosa interacción entre la geología y la biología a lo largo de millones de años.

Un origen en el mar

Estas formaciones, que parecen sólidas e inamovibles, tienen un origen sorprendente: sedimentos marinos del Cretácico, compuestos principalmente por restos microscópicos de algas. A lo largo de extensos periodos de tiempo, estos restos se compactaron bajo una inmensa presión, transformándose en la roca caliza blanca y porosa que caracteriza a los acantilados.

El paisaje actual es el resultado de procesos erosivos posteriores que han modelado la tiza, creando siete crestas distintas separadas por valles secos que descienden hacia el mar. Esta configuración única ha dado lugar al nombre de “Las Siete Hermanas”.

Historia humana y preservación

La zona ha sido habitada desde tiempos remotos. En el siglo XV, existió un asentamiento llamado Exceat, una aldea pesquera sajona que incluso sirvió como base naval. Sin embargo, fue abandonada tras un brote de peste bubónica, quedando solo una piedra de su iglesia como recuerdo.

En el siglo XX, el paisaje de Las Siete Hermanas estuvo amenazado por un proyecto urbanístico que pretendía construir una ciudad sobre los acantilados. Afortunadamente, gracias a la rápida respuesta de los defensores del paisaje, se logró reunir fondos suficientes para comprar los terrenos y evitar la urbanización, asegurando su uso público.

Geología en constante cambio

La tiza que forma Las Siete Hermanas es una caliza muy pura, compuesta por restos de cocolitóforos que se acumularon en el fondo marino hace entre 100 y 84 millones de años, durante el Cretácico Superior. Los movimientos tectónicos elevaron estos estratos, integrándolos en la estructura de los South Downs.

Durante las glaciaciones del Pleistoceno, el deshielo excavó valles paralelos en la tiza, creando la sucesión de crestas que vemos hoy en día. La subida del nivel del mar desde el final de la última glaciación ha expuesto la tiza a la erosión constante de las olas y la lluvia, provocando derrumbes frecuentes y un retroceso continuo del frente litoral.

Este proceso de erosión constante significa que el paisaje de Las Siete Hermanas está en continua transformación. A pesar de ello, las colinas alcanzan alturas entre 100 y 150 metros, extendiéndose entre el estuario del Cuckmere y las proximidades de Beachy Head.

Parte del entorno forma el **Seven Sisters Country Park**, integrado a su vez en el **South Downs National Park**, ofreciendo senderos como el *South Downs Way* que permiten a los visitantes recorrer el borde de los acantilados y disfrutar de sus impresionantes vistas.

Más allá de la explicación científica, una leyenda local cuenta la historia de un granjero con siete hijas que murieron durante una tormenta, asociando simbólicamente a cada una de ellas con las crestas. Sin embargo, esta narración carece de base documental, y el nombre “Las Siete Hermanas” se atribuye principalmente a la forma del relieve.

En resumen, Las Siete Hermanas son mucho más que un simple paisaje costero. Son un testimonio de la historia geológica de la Tierra, de la interacción entre la vida marina y la formación de la roca, y de la importancia de la preservación del patrimonio natural.