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Médico centroafricano galardonado por su labor humanitaria
El médico Cédric Ouanekpone, de la República Centroafricana, recibirá el ‘Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025’. El doctor espera que este reconocimiento impulse la paz, el desarrollo y la fraternidad en su país, especialmente en este periodo electoral tras años de crisis y conflictos.
Un compromiso con el desarrollo a través de la fraternidad
En el marco del XXXVIII Encuentro África, organizado por la revista Mundo Negro, Ouanekpone enfatizó que el desarrollo solo es posible con fraternidad y amor.
Regreso a su país para salvar vidas
Especializado en nefrología en Estrasburgo, Francia, Ouanekpone regresó a la República Centroafricana para dirigir el Centro Nacional de Hemodiálisis de Bangui. Este centro, construido en 2020, llevaba dos años inactivo por falta de un especialista.
El médico sintió que su labor era más valiosa en su país, donde la escasez de médicos y especialistas en nefrología era crítica. “Puedo salvar muchas vidas, puedo ayudar a mucha más gente que si me quedara en otro país donde podría tener mucho más recursos”, explicó.
La falta de atención médica especializada causa la muerte de millones de personas en África cada año por insuficiencia renal.
El regreso de Ouanekpone alivió la situación de muchos que no podían costearse un tratamiento en el extranjero.
El proyecto ‘Mama Ti Fatima’: una esperanza para la comunidad
Actualmente, Ouanekpone lidera el proyecto ‘Mama Ti Fatima’, impulsado por la Asociación Nuestra Señora de Fátima para el Desarrollo. Este proyecto comunitario busca ofrecer servicios de salud de calidad a personas con recursos limitados.
“Es un proyecto comunitario en el que los jóvenes médicos nos reunimos para poner en marcha servicios de calidad accesibles a todo el mundo, a personas que no tienen posibilidades de poder acceder a este tipo de salud”.
Fomentando el regreso de profesionales sanitarios
El proyecto también busca facilitar el regreso de profesionales sanitarios a la República Centroafricana tras su formación en el extranjero, como fue el caso de Cédric. Se pretende dotar a los médicos de los recursos necesarios para ejercer su profesión y ayudar a los pacientes.
“Los jóvenes médicos no quieren regresar porque creen que no tienen los mecanismos para trabajar, para poner en práctica los conocimientos que han adquirido. A través de este proyecto estamos implantando un laboratorio de análisis médico, un servicio de emergencias y una unidad de maternidad, con el que esperamos poco a poco dotar de mayores recursos a los médico para poder ayudar a los pacientes”.
Un camino de fe y servicio
Cédric Ouanekpone nació el 8 de marzo de 1986 y fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, administrada por los Misioneros Combonianos en Bangui.
Esta parroquia acogió a niños, como él, durante las revueltas de 1996. Posteriormente, ingresó en el seminario menor de los Carmelitas, pero años después se sintió atraído por la investigación científica.
En 2012, Ouanekpone concluyó sus estudios de Medicina, aunque la rebelión de la Seleka retrasó la obtención de su título. Durante esos años de violencia, atendió a ancianos y niños refugiados en la parroquia de Fátima, bajo la guía del sacerdote ugandés Moses Otii.













