
La crecida de los ríos Zapatón y Gévora en Badajoz ha provocado el desalojo de 350 personas en las últimas horas, con 32 de ellas acogidas en el pabellón multiusos de la pedanía pacense de Gévora. Sin embargo, no todos los vecinos han seguido las indicaciones.
Es el caso de María José, una residente de las Casas Aisladas que ha decidido permanecer en su vivienda a pesar de las advertencias por la subida del agua, procedente de la suelta de los pantanos.
María José relata la sucesión de avisos contradictorios que han recibido a lo largo de la mañana. En un primer momento, agentes de la Guardia Civil y la Policía Local informaron a los vecinos de que la evacuación era recomendable, pero voluntaria.
“Ha pasado Guardia Civil, ha pasado Policía Local informándonos de la situación y que, bueno, que era conveniente evacuar y desalojar, pero que era una cosa voluntaria”, explica.
Poco después, la Policía Local ha vuelto a la zona para tomar los datos personales de los residentes y, más tarde, la Guardia Civil ha regresado con un mensaje más tajante. Según cuenta María José, les comunicaron que “en una hora se desalojaba”, sin dar “más margen”.
A pesar de la advertencia, no se ha obligado a nadie a marcharse y algunos vecinos han decidido quedarse “bajo su responsabilidad”, asumiendo el riesgo.
Al margen de la riada, la vida en esta zona no es fácil. Los cortes de luz son constantes “en cuanto caen dos gotas o hace un poco de viento”, lo que deja a los vecinos sin agua, ya que las bombas de los pozos con las que se abastecen necesitan electricidad para funcionar.
María José se ha preparado para la situación cargando móviles antiguos para utilizarlos a modo de linterna y almacenando agua en cubos.
Pese a las dificultades, como los caminos intransitables, la falta de contenedores para reciclar o los problemas de robos, valora la tranquilidad y la libertad del campo. Sin embargo, su testimonio acaba con una denuncia contundente sobre la situación que viven todos los residentes de la zona.
María José pide difusión para la situación de desatención que sufren por parte de las administraciones.
“Nos sentimos totalmente abandonados, nadie nos hace caso”, lamenta. La vecina señala que el terreno pertenece tanto al Ayuntamiento de Gévora (pedanía de Badajoz) como a la Confederación Hidrográfica del Guadiana, pero asegura que “unos por otros, aquí nadie hace nada, absolutamente nada”.
Mientras tanto, la emergencia se está volviendo más seria en el Rincón del Caya.
El alcalde, Ignacio Gragera, ha alertado a través de la red social X de que van a proceder a avisar a la población residente para que tome precauciones, recomendando además no transitar por la zona debido al peligro.
Las autoridades mantienen una vigilancia extrema ante la crecida del río Caya en su confluencia con el Guadiana. Gragera ha añadido que también siguen de cerca la evolución del río Gévora, que presenta un caudal muy alto a esta hora de la tarde.













