Oxígeno”: La escritora Marta Jiménez Serrano narra su experiencia al borde de la muerte por intoxicación

Oxígeno": La escritora Marta Jiménez Serrano narra su experiencia al borde de la muerte por intoxicación
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Oxígeno”: La escritora Marta Jiménez Serrano narra su experiencia al borde de la muerte por intoxicación

Marta Jiménez Serrano, escritora madrileña, ha plasmado en su libro “Oxígeno” la experiencia que casi le cuesta la vida. Un cúmulo de casualidades la llevaron al borde de la muerte, pero también la salvaron. ¿Qué habría ocurrido si el incidente hubiera sucedido de noche, o si hubiera estado sola? La respuesta es clara: no estaría aquí para contarlo.

El 7 de noviembre de 2020, Jiménez Serrano sufrió una intoxicación por monóxido de carbono en su pequeño piso de alquiler, cuya caldera no había sido revisada adecuadamente. Tras sobrevivir, se obsesionó con la ventilación y la medición de los niveles de monóxido, como el canario en la mina.

Un tema inevitable

Según confiesa la autora, comenzó a tomar notas casi de inmediato, aunque al principio no quería escribir sobre ello. “Si hubiera podido escoger el tema, probablemente hubiera elegido otro. Pero es que esto es lo que me pasó, era lo que tenía dentro”, explica.

Jiménez Serrano, conocida por su poesía y autoficción, se desnuda por completo en “Oxígeno”, convirtiéndose en personaje de su propia historia. Para ella, el libro es una forma de entender lo que le ocurrió y sacarlo de su cabeza. “Era como estar hablando de otra vida, de rutinas que ya no tengo, de amigos que ya no tengo”, señala.

La poca tolerancia al dolor ajeno

La escritora también reflexiona sobre la poca tolerancia que existe hacia el dolor ajeno. “Muchas veces, nos relacionamos con los problemas de los demás intentando resolverlos, y hay problemas que solo hay que acompañar”, afirma. Se sintió presionada por su entorno al anunciar que escribiría sobre su experiencia, sintiendo una urgencia colectiva por superar su dolor rápidamente.

Para Jiménez Serrano, vivimos en una sociedad obsesionada con la felicidad, impulsada por las redes sociales. “Todo el mundo espera que te pongas muy bien muy rápido, sobre todo cuando no hay heridas visibles, y la vida no es así”, insiste.

No fue hasta que lloró en terapia que pudo procesar lo ocurrido y escribir el libro en 2025. “Cuando me desperté no estaba en shock, y me costó muchas horas de terapia procesar y aceptar todo lo que me había pasado y los miedos que se habían despertado con ello”, explica.

Homicidio imprudente

En esta historia, la “villana” es la arrendadora del departamento, responsable directa del accidente que pudo haber terminado en homicidio imprudente. “Ella también tuvo suerte, no creo que sea consciente de lo que se le hubiera venido encima si nosotros hubiéramos muerto”, ironiza la autora.

El personaje de la arrendadora, descrito con rabia y caricatura, es el único que no tiene nombre. A pesar de que les aconsejaron denunciarla, Marta y Juan solo querían dejarlo atrás. Como “pequeña venganza”, la autora espera que la arrendadora lea el libro, se vea reflejada y sienta vergüenza por su negligencia.

“Una cosa que nos dijo y que escribo en el libro es que, ella, lo único que quería era no encargarse de nada”, critica la escritora. Y, efectivamente, de nada se encargó.

“Vuestros caseros son unos hijos de puta”, les dijo el técnico que revisó la caldera tras el incidente. La última revisión databa de 2014, seis años antes, y ya entonces había un aviso de que despedía monóxido de carbono. Nadie hizo nada al respecto.

La crisis de vivienda como escenario

El problema de la vivienda es el telón de fondo de la novela y causa de todo lo que ocurre en ella. “Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa, y yo a los 30 años ya me había mudado once veces”, recuerda la autora. Esta inestabilidad condiciona las relaciones y la vida. “He intentado que el libro refleje que este es un problema social y económico transversal, que afecta a nuestra intimidad, afecta a nuestra vida, afecta a nuestra noción de hogar, a todo”, declara Jiménez Serrano.

La desprotección del inquilino frente al abuso y la precariedad es el escenario principal en el que Marta y Juan casi pierden la vida. En cincuenta metros cuadrados, esperaban construir algo, pero la negligencia y el egoísmo lo impidieron.

La suya es una historia real sobre la cadena de precariedad que llevó a una mujer de treinta años a casi morir intoxicada en su propio baño. Marta Jiménez Serrano ha contado su historia partiendo de una pregunta: ¿cómo se puede seguir viviendo después de haber estado a punto de morir?