
Tay Ling, una visitadora farmaceútica de nacionalidad cubana prejubilada, ha convivido durante dos días con el cadáver de su hijo Eduardo, de 29 años, en su domicilio de la avenida de París de Cáceres. Presuntamente, ella misma le quitó la vida asfixiándolo con un pañuelo, superada por la enfermedad de esquizofrenia que padecía el joven y los dolores de su propia fibromialgia.
Tras cometer el crimen, la mujer intentó suicidarse y, al no conseguirlo, telefoneó de madrugada a su expareja para confesarle los hechos.
La intrahistoria de este filicidio pone de manifiesto un trágico contexto familiar.
Según ha confirmado EL ESPAÑOL por fuentes de la instrucción, Tay Ling Wong, dejó una carta de despedida con un mensaje contundente: “Hasta aquí llegué. Este hijo me lo llevo”.
La mujer ingirió una sobredosis de fármacos para intentar quitarse la vida tras acabar con la de su hijo.
La convivencia entre madre e hijo no era sencilla. La esquizofrenia de Edu le había supuesto una discapacidad reconocida.
El padre biológico de Edu, Eduardo, con quien se llevaba muchos años y a quien conoció en Cuba después de que a éste le tocara la lotería, falleció hace años, dejando a Tay Ling al frente de una situación familiar compleja; a la mujer le consta un ingreso previo en el área de psiquiatría, y la Policía Nacional baraja la hipótesis de que hubiera caído en una depresión.
Fuentes de la investigación confirman que existía constancia de “una intervención policial en el domicilio por problemas de convivencia entre madre e hijo”. Desde 2020, los vecinos también habían registrado “más de una queja” por episodios complicados en la vivienda que compartían en la avenida de París.
El trágico desenlace se precipitó entre el sábado por la noche y la madrugada del lunes.
Tras no lograr suicidarse, Tay Ling llamó a su expareja y le envió una foto del chico tirado en el suelo, un acto que horrorizó al hombre y le llevó a alertar al 112 sobre las seis de la madrugada.
Al personarse una patrulla de la Policía Local en la vivienda, Tay Ling admitió espontáneamente los hechos. “Lo he asfixiado”, confesó a los agentes.
El cuerpo de Edu yacía en el suelo de su habitación con un pañuelo alrededor del cuello. El informe preliminar de la autopsia confirma la muerte por asfixia.
Tras ser detenida y evaluada psiquiátricamente, el juzgado de instrucción ha decretado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, como presunta autora de un delito de homicidio.













