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El gigante rojo de Miajadas: Un monumento al tomate en el corazón de Extremadura
En la encrucijada entre Trujillo y Mérida, emerge Miajadas, un municipio extremeño que cautiva la atención de los viajeros con una peculiar bienvenida: una escultura monumental de un tomate rojo, que se alza a 12 metros de altura. Este símbolo no es casualidad, sino la declaración de identidad de la autoproclamada Capital Europea del Tomate.
Un monumento a la agricultura
Esta localidad cacereña ha cimentado su reputación gracias a su fértil huerta y su estratégica ubicación. El monumento, visible desde la A-5, representa el orgullo de un pueblo eminentemente agrícola y da la bienvenida a un territorio que vive por y para el fruto de su tierra.
El colosal tomate de fibra de vidrio, con un peso de entre dos y tres toneladas, fue diseñado por el artista Miguel Ángel Martín Gallardo e inaugurado en 1999. Su construcción requirió cerchas de acero y un recubrimiento de espuma de poliuretano y pintura especial. Hoy, es el punto de referencia visual más destacado de la comarca.
Más que una escultura
La erección de este monumento no fue un capricho, sino una estrategia para convertirlo en un hito similar al toro de Osborne. Situado en la conexión principal entre Madrid y Lisboa, el “Tomate de Miajadas” se ha convertido en un punto de encuentro y un símbolo de la marca Miajadas.
Miajadas se ha ganado el título de Capital Europea del Tomate gracias a su inmensa riqueza agrícola. Este cultivo representa casi el 40% de la actividad económica local. Las fértiles tierras de las Vegas del Guadiana permiten una producción masiva de calidad.
Motor económico y social
La economía y la vida de los vecinos giran en torno a este fruto rojo. Durante el verano, la temporada alta genera pleno empleo, atrayendo trabajadores de fuera de la región. El éxito de Miajadas reside en su capacidad de transformación industrial y exportación.
Importantes multinacionales del sector alimentario se han establecido en el municipio, procesando el producto local para crear zumos, salsas y tomate frito. Estos productos se exportan a los cinco continentes, especialmente a mercados europeos exigentes como Alemania, Italia y Francia. El sector agroindustrial emplea directamente a más de 600 familias durante la recolección.
Una producción asombrosa
La superficie dedicada al cultivo del tomate es de unas 1.000 hectáreas, gestionadas por la cooperativa local. En una buena temporada, se pueden recoger hasta 100 millones de kilos. Entre las variedades más cultivadas destacan el Tomate Rosa Gigante, el Tomate Raf, el Tomate Gordo y el Tomate Pomodoro.
El tomate en la gastronomía local
La cultura del tomate también impregna el recetario tradicional. El picadillo de tomate con guinda, el gazpacho extremeño, el salmorejo y la sopa de tomate son platos populares. La gastronomía local ofrece delicias como ‘la entomatá’, la carne con tomate y las mermeladas.
El tomate de kilómetro cero es el ingrediente estrella de la cocina miajadeña. El proyecto turístico “Miajadas Gastronómica” organiza visitas para conocer las variedades y el proceso de producción. En Miajadas, el tomate no es solo un alimento, sino el pilar de la identidad de sus habitantes.













