La etiqueta B en el punto de mira: Cambios clave en 2026 con la Ley de Movilidad y las ZBE

La etiqueta B en el punto de mira: Cambios clave en 2026 con la Ley de Movilidad y las ZBE
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La etiqueta B en el punto de mira: Cambios clave en 2026 con la Ley de Movilidad y las ZBE

Los vehículos con etiqueta B de la DGT han gozado de una posición relativamente favorable en las ciudades españolas durante años. Sin embargo, esta situación está a punto de cambiar. A partir de 2026, la expansión de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y la nueva Ley de Movilidad Sostenible sitúan a estos vehículos en el centro de una transición que va más allá de los coches sin distintivo ambiental.

Ley de Movilidad Sostenible: Un nuevo marco legal

La Ley de Movilidad Sostenible, ya aprobada por el Congreso, refuerza el marco legal que permite a las administraciones endurecer las restricciones al tráfico urbano. Si bien no introduce prohibiciones concretas para una etiqueta específica, sí vincula la movilidad con la salud pública, la calidad del aire y la descarbonización, un sector responsable de aproximadamente el 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero en España.

Un impulso al cambio

Esta nueva normativa se suma a la Ley de Cambio Climático, que obliga a más de 150 municipios a implementar ZBE. Aunque la ley no establece un calendario estatal para la retirada de distintivos como la etiqueta B, legitima la actualización futura de las etiquetas ambientales y respalda políticas más restrictivas en áreas con altos niveles de contaminación.

La etiqueta B, que incluye turismos de gasolina matriculados entre 2001 y 2006 y diésel entre 2006 y 2014, comienza a perder su estatus de “mal menor”. Muchos de estos vehículos superan la década de antigüedad y sus emisiones son cada vez menos compatibles con los objetivos de calidad del aire en las ciudades más densas.

Cataluña marca la pauta

Cataluña ha sido la región más proactiva en este cambio. Su Plan de Calidad del Aire horizonte 2027, a través del Decreto 132/2024, establece un calendario específico para los vehículos con etiqueta B dentro de las ZBE.

Desde el 1 de enero de 2026, estos coches no podrán circular por las zonas restringidas durante episodios de alta contaminación. Y a partir de enero de 2028, la prohibición será permanente en todas las ZBE catalanas.

En Barcelona, el impacto será gradual, pero importante. En 2026, los coches con etiqueta B podrán circular por la ZBE en condiciones normales, pero quedarán excluidos durante episodios de contaminación por dióxido de nitrógeno. La clave es 2028, cuando su acceso quedará vetado de forma permanente, equiparándolos a los coches sin distintivo ambiental.

Madrid: Margen actual, pero sin inmunidad

En Madrid, la situación es diferente, al menos por ahora. En 2026, los coches con etiqueta B podrán seguir circulando por la ZBE de la capital sin restricciones generales. Sin embargo, el margen se reduce en las zonas de especial protección, como el Distrito Centro, donde el acceso está condicionado a supuestos específicos.

Esta estrategia gradual no está exenta de incertidumbre. Aunque el Ayuntamiento no ha anunciado un calendario de prohibición para la etiqueta B, la tendencia apunta a un endurecimiento progresivo, similar a lo que ocurre en otras ciudades europeas.

Bilbao y otras ciudades restrictivas

Bilbao es un ejemplo de lo contrario. Desde junio de 2025, los vehículos con etiqueta B no pueden circular ni estacionar en su ZBE en horario laboral, salvo excepciones muy concretas. Esta ciudad ha optado por un modelo más restrictivo que podría extenderse a otros municipios a medida que las ZBE se consoliden.

A medida que más ayuntamientos activan sus zonas de bajas emisiones, las restricciones varían, pero con un objetivo común: reducir la presencia de los vehículos más contaminantes en el entorno urbano.

Un panorama fragmentado

El resultado es un mapa fragmentado, donde la experiencia de circular con un coche de etiqueta B varía considerablemente según la ciudad. No existe una prohibición estatal inmediata, pero sí una creciente presión normativa que obliga a los conductores a informarse a nivel municipal y a asumir que su vehículo podría quedar excluido del centro urbano de manera puntual o permanente.

Para los propietarios de vehículos con este distintivo, 2026 marca un cambio de ciclo. Las restricciones intermitentes, las diferencias entre ciudades y la posibilidad de prohibiciones permanentes crean un escenario donde la planificación se vuelve esencial. La etiqueta B aún permite circular, pero ya no garantiza el acceso.