¿Cuándo es hora de terminar la relación? Señales y reflexiones

¿Cuándo es hora de terminar la relación? Señales y reflexiones
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¿Cuándo es hora de terminar la relación? Señales y reflexiones

“Quiero animar a la gente que no es feliz en su relación, a que lo deje. Solo se vive una vez”, afirmó Javier Ambrossi, generando reflexiones sobre el complejo proceso de tomar la decisión de finalizar una relación.

Desenamorarse no es un interruptor que se apaga de repente. Es un proceso gradual donde las necesidades emocionales dejan de cubrirse y no se encuentran soluciones. La psicóloga Adela Mas, experta en terapia de pareja, explica que a veces el desamor es síntoma de una crisis vital, duelo no elaborado o depresión, proyectándose en la relación un malestar más amplio.

Estadísticas de rupturas en España

En 2024, España registró alrededor de 83.000 divorcios y 3.600 separaciones. Tras la aprobación de la ley del divorcio en 1981, el pico de divorcios se alcanzó en 2006. La duración media de los matrimonios divorciados es de 16,4 años, ocurriendo la mayoría de los divorcios entre los 40 y 49 años.

Las expertas coinciden en la necesidad de una honestidad profunda para discernir si el amor ha terminado. Laura Ibarburu, psicóloga especializada en terapia de pareja, enfatiza la importancia de atender las emociones y buscar congruencia entre lo que se siente y lo que se hace.

Pérdida de Identidad

La pérdida del “yo” es una clara señal de alarma. Según Adela Mas, es fundamental que la pareja no sustituya la identidad individual, sino que la acompañe. Recomienda mantener espacios propios, vínculos externos e intereses personales diferenciados. “En terapia veo que muchas rupturas no vienen por falta de amor, sino por una fusión excesiva que acaba asfixiando: amar no debería implicar desaparecer”, resume.

El malestar como norma

Las expertas consideran que un vínculo ha llegado a su fin cuando ya no existe el deseo de construir o reparar, sino únicamente de “resistir”. Ibarburu señala que una crisis de pareja puede resolverse cuando hay apertura y disposición al cambio.

Mas explica que “una relación debe ser un refugio, no una carga”. Considera que una relación se acaba cuando, aun intentando comprender, comunicar y poner medios, lo que queda es inercia. Otros signos incluyen hartazgo, desprecio, faltas de respeto, discusiones constantes, apatía, indiferencia y agresividad.

La desconexión emocional

Sentirse solo estando en pareja es una clara manifestación de desconexión emocional. Ibarburu destaca que “no sentirse visto ni valorado y la falta de contacto, no solo en la intimidad sexual sino en los pequeños gestos, agravan esa desconexión”.

La felicidad no puede ser un criterio absoluto para evaluar vínculos que atraviesan etapas distintas. Un indicador revelador es la reacción ante la idea de la separación: “Si al imaginar una vida lejos de tu pareja sientes alivio en lugar de miedo o tristeza, es una señal potente de que el vínculo está agotado”, apunta Mas.

La comunicación como frontera

Antes de tomar una decisión definitiva, las psicólogas aseguran que una comunicación sincera puede ser reveladora. Ibarburu advierte que aguantar sin decir nada genera mucho desgaste. “La comunicación en pareja es clave. Muchas veces el hecho de poder expresarse genera alivio e incluso puede ayudar a reconectar. Da la oportunidad de hablar a cada uno sobre cómo se siente, qué le gustaría cambiar y mejorar y de poder plantear diferentes opciones, entre ellas también acudir a una terapia de pareja”, destaca.

La renuncia silenciosa

El “divorcio silencioso” o “renuncia silenciosa” describe la situación en la que uno o ambos miembros de la pareja se desconectan emocional y físicamente, pero evitan una ruptura formal. Ibarburu valora que, afortunadamente, ha cambiado mucho la situación de mujeres que permanecían en relaciones infelices por dependencia económica.

Esta “renuncia silenciosa” se traduce en parejas que comienzan a hacer vidas separadas, que rebajan sus expectativas para reducir la decepción y centran su energía en sus hijos, amigos, trabajo o aficiones personales.

Ibarburu señala que la dependencia emocional y el miedo a la soledad llevan a permanecer en relaciones así, pero sobre todo cuando hay hijos en común. Recomienda buscar ayuda profesional para entender cada caso.

De los 83.000 divorcios que se firmaron en 2024, el 54% tenían hijos, según datos del INE. La experta sugiere dar pasos hacia el bienestar personal, sintiendo menos culpa y vergüenza. Concluye que “ningún vínculo debería sostenerse a costa del bienestar personal”.