Eugenio Ribón: De defensor de preferentistas a decano de la abogacía madrileña cercano a Ayuso

Eugenio Ribón: De defensor de preferentistas a decano de la abogacía madrileña cercano a Ayuso
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Eugenio Ribón: De defensor de preferentistas a decano de la abogacía madrileña cercano a Ayuso

Eugenio Ribón Seisdedos, decano del Ilustre Colegio de Abogados (ICAM) desde hace tres años, lidera una institución con más de 70.000 letrados, la más grande de Europa. Su gestión se ha caracterizado por encabezar la acusación penal contra el exfiscal general del Estado, impulsar la apertura de un centro universitario con el respaldo de Isabel Díaz Ayuso y mantener una confrontación directa con la Abogacía Española. Ribón, especialista en derechos de los consumidores, saltó a la fama defendiendo a los afectados por las participaciones preferentes y ahora ejerce con un perfil personalista y cercano a la Comunidad de Madrid.

Un defensor de los preferentistas

Ribón, originario de Cádiz y graduado en Derecho por ICADE, se hizo conocido en Madrid hace 15 años, durante la crisis de las participaciones preferentes. Miles de personas perdieron sus ahorros en productos que prometían alta rentabilidad, pero que terminaron arruinando a pequeños inversores. Ribón emergió como defensor de los consumidores, logrando, por ejemplo, que un juzgado obligara a Bankia a devolver 140.000 euros a un matrimonio afectado por el aceite de colza.

Tras curtirse en el turno de oficio y en batallas legales contra los bancos, Ribón se unió al ICAM en 2013 como responsable de la Sección de Consumo. Esta división ofrecía información y asesoramiento a los abogados que defendían a los consumidores frente a bancos, aseguradoras, inmobiliarias y agencias de viajes. Muchos recuerdan que las herramientas que Ribón puso a su disposición impulsaron sus pleitos y ayudaron a mucha gente a recuperar su dinero.

Sospechas y salida del ICAM

Con el paso de los años, algunos en el ICAM, entonces liderado por Sonia Gumpert, consideraron que la intensidad con la que Ribón gestionaba la Sección de Consumo iba más allá de la formación. Las sospechas sobre un uso inadecuado de su puesto y sus bases de datos para promocionar su propia actividad profesional o promover la litigiosidad llevaron al ICAM a pedirle que dejara el puesto, según fuentes conocedoras del proceso. Esta invitación a salir coincidió con una queja contra Ribón presentada por la sección de derecho bancario, sus rivales en el juzgado.

En mayo de 2016, Ribón se dirigió por correo a sus compañeros atribuyendo a esa queja un papel “determinante” en su expulsión. La Asociación Libre de la Abogacía (ALA) –hoy detractores de su gestión– pidió explicaciones a la decana Gumpert, salió en su defensa y destacó la “extraordinaria utilidad” de un trabajo que terminaba abruptamente. El ICAM nunca explicó públicamente su punto de vista sobre lo sucedido.

Regreso al ICAM y ascenso a decano

Ribón no permaneció mucho tiempo fuera del colegio madrileño. Un año después de su salida fundó la Asociación Española de Derecho del Consumo, y en diciembre de 2017 formó parte de la lista electoral de José María Alonso, ganador de las elecciones a decano. Ribón regresó al ICAM como diputado tercero y como una de las caras visibles de la candidatura que había ganado a la opción continuista de Gumpert por menos de 600 votos. Cinco años después, Ribón se presentó a decano del ICAM.

Su candidatura, llamada ‘Compromiso Abogacía’, se impuso a Juan Gonzalo Ospina por 875 votos en unas elecciones marcadas, una vez más, por la baja participación: votaron poco más de 5.500 abogados de los casi 75.000 que habían sido convocados a las urnas. En el colegio de abogados más grande de Europa, la participación en su gobierno corporativo es limitada.

A diferencia de su antecesor, José María Alonso, socio director de Baker McKenzie, Ribón presentaba un perfil diferente. Había fundado su propio despacho, defendido consumidores y trabajado en el turno de oficio. Su gestión ha acercado al ICAM a la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso mientras se enfrenta con el Consejo General de la Abogacía Española.

Juicio al fiscal general y universidad propia

El mandato de Ribón ha estado marcado por momentos inéditos en los tribunales de Madrid. El más relevante fue la denuncia interpuesta contra la Fiscalía por la filtración de un correo del abogado de la pareja de Isabel Díaz Ayuso. Ribón declaró que “Hoy el ICAM no se arrodilla” tras presentar la denuncia.

La abogacía madrileña se convirtió así en el ariete penal contra Álvaro García Ortiz, llegando a pedir cuatro años de cárcel para el entonces fiscal general. Ribón compareció ante el juez dejando clara su posición: la pareja de Ayuso había perdido cualquier oportunidad de defenderse gracias a la filtración de su confesión.

Su declaración fue una de las más tensas de la fase de investigación. La Abogacía del Estado cuestionó sus afirmaciones sobre cómo las conformidades habían saltado por los aires a raíz de la filtración. El ICAM de Ribón se personó en esa causa alegando que el trabajo del abogado de González Amador había sido dinamitado por la filtración. Sus detractores pidieron su dimisión por embarcar al colegio en esta causa sin consultar a la abogacía madrileña.

El papel protagonista del ICAM en la causa contra Álvaro García Ortiz ha coincidido con la creación de un centro universitario del ICAM con la autorización de la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso. Este centro, adscrito a la Universidad Complutense, ofrecerá un grado en Derecho y tres másteres.

El acercamiento judicial e institucional del ICAM a la Comunidad de Madrid coincide con su distanciamiento con el Consejo General de la Abogacía Española. El último pleno de este organismo finalizó con la expulsión de Ribón de sus órganos directivos, debido a enfrentamientos entre ambas instituciones desde que Ribón es decano en Madrid.

Los detractores de Ribón cuestionan las diferencias entre el abogado que defendía a los preferentistas y el decano que se enfrenta al Consejo y se acerca al poder político en Madrid. Algunos recuerdan que el colegio tuvo que modificar una guía jurídica para víctimas de la tragedia ferroviaria de Adamuz porque contenía un repaso de su currículum como experto en defender a consumidores.

El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid tiene una gran fuerza y presencia institucional, pero una participación limitada en sus votaciones. Con un peso político cada vez mayor, dirigido por un decano que ha decidido ir al choque con el resto de la abogacía mientras camina de la mano institucional de la Comunidad de Madrid.