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HOZ DE JACA: UN PUEBLO DONDE CADA VECINO ES CONCEJAL
En el corazón del Pirineo Aragonés, dentro de la comarca del Alto Gállego, se encuentra Hoz de Jaca, un municipio singular que destaca por su sistema de gobierno: el concejo abierto. Con poco más de 70 habitantes, este pueblo ha optado por una forma de democracia directa en la que cada vecino empadronado participa activamente en la toma de decisiones.
Un modelo de democracia directa
Regulado por la legislación aragonesa, el concejo abierto convierte a cada residente en concejal, con voz y voto en todos los asuntos municipales. En las elecciones, solo se elige al alcalde, cargo que Esperanza López ha ocupado durante 18 años. Una vez elegida, la alcaldesa designa a sus tenientes de alcalde, pero las decisiones cruciales se debaten y votan en la asamblea vecinal, el verdadero órgano de gobierno.
Las asambleas vecinales se celebran al menos cada tres meses y están abiertas a todos los vecinos empadronados.
Cada asistente tiene la posibilidad de representar a otros dos vecinos ausentes, lo que permite que una persona emita hasta tres votos y garantiza una alta participación en el proceso de toma de decisiones.
La alcaldesa como coordinadora
Esperanza López se define a sí misma como una “coordinadora” más que como una gobernante. Su función principal es ejecutar las decisiones tomadas por la asamblea vecinal. Este modelo de gobernanza compartida implica que las decisiones, tanto las acertadas como las erróneas, son responsabilidad de toda la comunidad.
Herencia y adaptación
Hoz de Jaca mantiene el sistema de concejo abierto por tradición, desde antes de 1985. Aunque la ley actual limita la adopción de este modelo a municipios con menos de 40 habitantes, el pueblo decidió mantenerlo en señal de respeto a sus antepasados y en reconocimiento del valor de la experiencia de los mayores.
La alcaldesa destaca la importancia de contar con la sabiduría de los mayores en la toma de decisiones y observa con satisfacción cómo los jóvenes se involucran cada vez más, tomando el relevo de las generaciones anteriores.
Desafíos y beneficios
Si bien el concejo abierto puede implicar plenos más largos y un proceso de toma de decisiones más lento, también ofrece ventajas significativas, como la integración total de los nuevos vecinos.
Cada nuevo residente tiene los mismos derechos y el mismo poder de voto que los demás, fomentando un sentido de comunidad y pertenencia.
La implicación vecinal se traduce en proyectos que nacen de la propia comunidad, como la recuperación de senderos apadrinados, una iniciativa que surgió de las propuestas de los mayores y que ha evolucionado hasta incorporar innovaciones como la realidad aumentada. Actualmente, el pueblo está trabajando en la construcción de una sala multiusos, un espacio muy necesario para la vida social.
A pesar de las dificultades derivadas del aumento de la burocracia, la experiencia de Hoz de Jaca demuestra que otra forma de hacer política municipal es posible, una en la que la comunidad y la responsabilidad compartida son los pilares fundamentales.













