El centro científico del Vaticano que lleva siglos estudiando el Universo

El centro científico del Vaticano que lleva siglos estudiando el Universo
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

A
pocos kilómetros de Roma, en las Villas Pontificias de Castel
Gandolfo, se encuentra el Observatorio Astronómico Vaticano,
uno de los centros científicos más singulares del mundo, también
conocido como Specola
Vaticana. Se trata de
la institución científica de la Santa Sede dedicada al estudio del
universo y uno de los observatorios astronómicos con mayor tradición
histórica. 

Este
Observatorio astronómico ha cobrado un nuevo protagonismo durante el
pontificado del Papa León XIV, que ha mostrado de forma
explícita su cercanía e interés por el trabajo científico que
allí se desarrolla.

En julio de 2025, el Pontífice lo visitó
personalmente y coincidió con el aniversario de la llegada del
hombre a la Luna.

Aunque
su sede actual está en Castel Gandolfo, el Observatorio Vaticano
tiene raíces que se remontan al siglo XVI. Su origen está ligado a
la reforma del calendario gregoriano, impulsada por el papa Gregorio
XIII en 1582, para la que se apoyó en observaciones astronómicas
realizadas desde el Vaticano.

Sin embargo, la institución como
observatorio moderno fue refundada oficialmente en 1891 por el Papa
León XIII, con el objetivo de mostrar el compromiso de la Iglesia
con la ciencia y la investigación astronómica. 

El
Observatorio Astronómico del Vaticano no es el más antiguo del
mundo en sentido estricto, pero sí está considerado uno de los
observatorios astronómicos activos más antiguos que existen,
gracias a la continuidad de su tradición científica durante más de
cuatro siglos. Desde finales del siglo XIX, el observatorio ha
participado en proyectos internacionales de observación del cielo y
en el desarrollo de la astronomía moderna.

En
Castel Gandolfo se conservan varias cúpulas históricas con
telescopios de principios del siglo XX, como el refractor Zeiss de 40
centímetros o el astrográfico doble utilizado en grandes proyectos
de cartografía celeste.

Hoy, debido a la contaminación lumínica de
Roma, estos instrumentos se emplean sobre todo con fines históricos
y divulgativos.

La
mayor parte de la investigación científica actual del Observatorio
Vaticano se realiza desde Estados Unidos, a través del Vatican
Observatory Research Group, situado en Arizona. Allí se encuentra
el Vatican Advanced Technology Telescope (VATT), uno de los
telescopios más avanzados de su tipo, desde el que los astrónomos
del Vaticano estudian galaxias, estrellas, meteoritos y la formación
del sistema solar. 

Los
investigadores del observatorio son en su mayoría sacerdotes y
religiosos con formación científica especializada, que colaboran
con universidades y centros de investigación de todo el mundo.

Su
trabajo se publica en revistas científicas internacionales y sigue
los mismos estándares que cualquier otro centro de investigación
astronómica.

Entre
los datos más llamativos del Observatorio Astronómico de Castel
Gandolfo destaca su colección de meteoritos, una de las más
importantes conservadas por una institución científica ligada a la
Iglesia. Además, el observatorio organiza escuelas de verano
internacionales, en las que participan jóvenes astrónomos de
distintos países. 

Desde
2023, parte de sus instalaciones históricas en Castel Gandolfo
pueden visitarse mediante visitas guiadas, lo que permite al público
conocer de cerca telescopios centenarios y comprender el papel que ha
tenido el Vaticano en el desarrollo de la astronomía.

Todo ello
refuerza uno de los mensajes que la Santa Sede subraya desde hace
décadas: la fe y la ciencia no son ámbitos opuestos, sino
caminos complementarios en la búsqueda de la verdad.