Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes

Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes

Aunque los modelos de familia tradicionales están cambiando, una figura ha cobrado especial relevancia: la tía. Un papel importante tanto para quien lo ejerce como para sus sobrinos.

El vínculo especial entre tías y sobrinos

Tania, que le saca 13 y 14 años a sus sobrinos, describe su rol como una mezcla de hermana mayor, confidente y amiga. “Fue una mezcla de juego, confianza absoluta y cariño que nunca tuvo fecha de caducidad”, explica. Para ella, la relación con sus sobrinos se basa en la complicidad, con guiños, bromas internas y recuerdos compartidos que forman un lenguaje propio.

Pero no todas las tías son consanguíneas. Irene, por ejemplo, ejerce ese papel con la hija de una amiga, participando activamente en su crianza. “A mí una de las cosas que más ilusión me hacía era poder estar ahí para llevarla a la biblioteca”, comenta Irene, resaltando la importancia de compartir experiencias y revivir recuerdos de la infancia.

Tania recuerda con cariño los estrenos de cine, los parques de atracciones y los planes improvisados con sus sobrinos. A Irene le gustaría llegar a ser esa tía de confianza con la que su sobrina pueda ir a un concierto, ver una exposición o simplemente dar un paseo. Tania ya ha alcanzado ese nivel: ahora que sus sobrinos son adultos, debaten e incluso se pican un poco, pero su vínculo sigue siendo fuerte y especial.

La perspectiva del sobrino

Rubén (nombre ficticio) ofrece la visión desde el otro lado. Él ha crecido con el apoyo de tres hermanas de su madre, con una de ellas manteniendo un lazo más estrecho. “Es una persona que me ha acompañado desde la infancia en todas las etapas de mi vida y, por lo tanto, hemos podido tener tiempo y espacio para construir una relación más cercana que va más allá de lo que sería una tía, sino que para mí es como una segunda madre”, declara. En un momento difícil, su tía le ofreció su casa y su apoyo incondicional, ayudándolo a salir adelante.

Para Rubén, sus tías han sido esenciales en su formación, aunque reconoce que no las romantiza sin límites. “Yo sería otra persona si no las hubiera tenido cerca y en particular si no hubiera recibido la ayuda y la comprensión que recibí cuando más lo necesitaba”, afirma.

La ‘tía guay’ y el nicho de mercado

En redes sociales como Instagram o TikTok, ha surgido la figura de la ‘tía guay’, una mujer independiente, con dinero y libre de ataduras. Este arquetipo se ha popularizado, incluso entre mujeres sin sobrinos. En el mundo anglosajón, Melanie Notkin ha capitalizado este concepto, acuñando el término PANK (Professional Aunts No Kids) y creando un nicho de mercado.

Algunos consideran a la ‘tía guay’ como la oposición a la *tradwife*, ofreciendo un modelo de independencia sexual y una alternativa a las limitaciones de la familia nuclear. Para las adolescentes *queer*, una tía estupenda puede ser una fuente de apoyo emocional y material.

En España, Teresa Gareche se identifica como “*cool aunt*”. Después de separarse y dejar de “seguir jugando a los roles tradicionales”, se dedica a vivir en paz, enamorada de su trabajo y de su red de seguridad, disfrutando de cuidar de sus amigos, familia y principalmente de su sobrina.

Los límites del rol de tía

Para Teresa Gareche, este rol es parecido a ser ‘padre ausente’: “Tú te encargas de consentir y su madre se come los marrones de educar y reñir”. Sin embargo, en todas las relaciones familiares, el límite de implicación permitido no siempre está claro.

La psicóloga Ainhoa Plata expone una regla básica para evitar conflictos: “Acompañar sin invadir. Es importante respetar siempre las normas que ponen los padres”. Una tía no debe desautorizar, imponer sus criterios ni corregir aspectos que competen directamente a los padres. En general, la figura de la tía es positiva cuando existe un buen vínculo entre los padres y sus propios hermanos.

La situación también puede cambiar cuando la tía se convierte en madre. Verónica (nombre ficticio) explica que, al tener sus propios hijos, le resultó imposible compaginar los dos roles. “Ya no tenía tantas fuerzas para llegar y tirarme al suelo o ponerme a jugar al ‘pilla pilla’. Eso me tocaba hacerlo con los míos pero sin poder ‘descansar’ al irme a casa”.

¿Es posible compaginar ambos papeles cuando sobrinos e hijos son aún pequeños? Plata explica que no es sencillo. “No puedes estar en un mismo juego y, por un lado, ser la tía que lo permite todo y, por otro, ser la madre que está marcando límites”. Para ella, todo cambia cuando la maternidad entra en escena, permitiendo disfrutar de lo mejor de ser madre sin todas sus responsabilidades y cargas.