Gregorio Luri Arremete Contra la “Decadencia Pedagógica” y la “Ignorancia” en la Educación Actual

Gregorio Luri Arremete Contra la "Decadencia Pedagógica" y la "Ignorancia" en la Educación Actual
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Gregorio Luri Arremete Contra la “Decadencia Pedagógica” y la “Ignorancia” en la Educación Actual

El reconocido pedagogo y filósofo Gregorio Luri ha lanzado una dura crítica al sistema educativo actual, acusando a ciertos políticos de perpetrar un “atentado cultural contra los más pobres”. En una reciente entrevista, Luri desgranó los que considera son los factores clave de una preocupante decadencia pedagógica que pone en riesgo el futuro de las nuevas generaciones.

La Responsabilidad Política y el “Aprobado Sin Valor”

Luri fue contundente al señalar la responsabilidad de los políticos en la degradación de la enseñanza. Según él, la constante devaluación de la exigencia académica perjudica principalmente a aquellos que no cuentan con los recursos necesarios para suplir las carencias del sistema. Puso como ejemplo el reciente caso de Cataluña, donde 16.000 estudiantes obtuvieron el título de ESO con asignaturas suspensas, lo que demuestra que “el aprobado ha dejado de tener valor”.

Esta situación, advierte, erosiona la base de conocimiento compartido que cohesiona a la sociedad.

La Paradoja Social: Esfuerzo Físico vs. Esfuerzo Intelectual

El filósofo identifica una curiosa paradoja social: mientras que en el ámbito deportivo se valora el esfuerzo y la superación, en el académico se considera un agravio cualquier actividad que demande esfuerzo intelectual. Luri lamenta que, si no se revierte esta tendencia, el resultado será la “idiocia”, un estado de aislamiento intelectual donde la comunicación y el entendimiento mutuo se vuelven imposibles.

Críticas a las “Nuevas Pedagogías” y al Enfoque en el “Bienestar”

Luri arremetió contra las llamadas “nuevas pedagogías”, calificándolas como una mera “estrategia de marketing” carente de verdadera innovación. Afirma que los debates pedagógicos actuales son prácticamente los mismos que se mantenían a principios del siglo XX, siendo las pantallas la única novedad real.

Critica que las escuelas ahora vendan “bienestar” en lugar de conocimiento, priorizando la imagen de niños “sonrientes, felices, bien vestidos, limpios y bien alimentados” en su publicidad, en lugar de destacar el valor del aprendizaje.

El Rol del Maestro y la Importancia del Esfuerzo del Alumno

Frente a este modelo, Luri defiende la figura del buen maestro, describiéndolo como “el amante celoso de lo mejor que puede llegar a ser un alumno”. Su función es impulsar al estudiante a alcanzar su máximo potencial, “forzándolo a ponerse de puntillas”. Subrayó que, si bien la responsabilidad principal recae en el docente, el proceso educativo es bidireccional y requiere el esfuerzo del alumno para acercarse al maestro.

La “Provocadora” Recomendación Sobre la Lectura

Ante la pregunta recurrente sobre cómo fomentar la lectura en los hijos, Luri reveló su táctica: “que no lean”. Con esta sorprendente recomendación, busca concienciar sobre la “ventaja comparativa” que se pierde al no leer.

Si bien la lectura no te hace necesariamente mejor persona, es una herramienta insustituible para aquellos que tienen curiosidad intelectual, permitiéndoles explorar ideas y conocimientos diversos.

Índices Preocupantes de la Crisis Educativa

Luri enumeró varios “índices enormemente preocupantes” que evidencian la crisis educativa. Entre ellos, destaca el “desencanto docente”, la creciente inversión familiar en educación extraescolar y, lo más grave, “la falta de claridad sobre los fines” de la educación, una pedagogía sin antropología que deja a la escuela sin un propósito definido.

La Memoria y la “Propiedad de la Ignorancia”

Finalmente, Luri criticó el ataque sistemático a la memoria, una de las “grandes capacidades humanas”. Recordó que los escolásticos identificaron la memoria como una de las tres potencias del alma, junto con el entendimiento y la voluntad. Concluyó con una afirmación demoledora: “Hoy nuestra memoria es propiedad de la ignorancia”, una ignorancia que, según él, nace de la deriva terapéutica de la educación, que exime de responsabilidad al individuo bajo la premisa de que “si no soy bueno es porque el mundo no me lo ha permitido”.