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EL CRECIENTE PROBLEMA DE LA ADICCIÓN AL JUEGO EN LA RIOJA: UN TESTIMONIO
La Rioja se enfrenta a un auge en la proliferación de establecimientos dedicados al juego. Actualmente, la región cuenta con 36 salones de juego, cuatro bingos y siete casas de apuestas. El gasto promedio anual por habitante en apuestas deportivas asciende a 123 euros, según datos del Consejo Empresarial del Juego. Esta tendencia resulta particularmente preocupante entre los jóvenes.
La magnitud del juego en La Rioja
Unos 3.800 riojanos participan asiduamente en juegos de azar a través de las aproximadamente 1.580 máquinas tragaperras distribuidas en bares y salas de la comunidad.
Los cuatro bingos de La Rioja registran un consumo diario de 14.500 cartones, superando los 5,2 millones al año, según información del portal de Transparencia del Gobierno de La Rioja.
El testimonio de Pedro: Un descenso a la adicción
La adicción al juego de Pedro, un joven de Logroño, se manifestó a los 16 años. Comenzó con apuestas deportivas y juegos online, sin anticipar las graves consecuencias que le esperaban.
Estas adicciones suelen gestarse de manera aparentemente inofensiva, como una apuesta casual entre amigos durante un partido. Para Pedro, la adrenalina inicial se transformó rápidamente en una dependencia con repercusiones personales y familiares significativas.
“Llevo jugando desde que era menor de edad. Te das cuenta pronto del problema.
Eres consciente del daño que estás causando y tu entorno también lo percibe. Pero tu mente intenta ocultarlo, te autoengañas y crees que puedes salir solo, sin ayuda. Pero cuando estás atrapado, es imposible”, relata Pedro.
Buscando ayuda: Un camino hacia la recuperación
Después de meses de negación y de intentar afrontar las deudas, Pedro reconoció el impacto de su adicción y decidió buscar ayuda profesional. En las entidades donde recibe apoyo, le explicaron que muchas personas experimentan vergüenza y alivio al buscar ayuda por primera vez.
El programa de recuperación es exigente, con sesiones individuales y grupales semanales junto a personas en situaciones similares.
Pedro ha estado en proceso de recuperación durante casi dos años, desarrollando herramientas para gestionar la ansiedad y prevenir recaídas. Ha aprendido a manejar sus emociones y a ocupar su tiempo con alternativas saludables.
Avances y esperanza
Los avances son evidentes: Pedro ha mejorado su descanso, ha retomado el contacto con amigos y ha comenzado a establecer metas para el futuro. Su familia también nota la evolución, lo que contribuye a estabilizar la situación personal y familiar.
Pedro es un ejemplo de que la recuperación es posible. Su consejo para quienes atraviesan situaciones similares es: “No creas que eres más listo que nadie, pide ayuda y reconoce aquellos comportamientos que afectan tu vida y la de tus seres queridos”.













