Gato por Liebre: La Falsa Promesa de la Inteligencia Artificial Generativa

Gato por Liebre: La Falsa Promesa de la Inteligencia Artificial Generativa
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Gato por Liebre: La Falsa Promesa de la Inteligencia Artificial Generativa

La campaña “Stealing isn’t Innovation” (“Robar no es innovar”), impulsada por unos 800 creadores estadounidenses, denuncia el “latrocinio” de las grandes tecnológicas en el uso de la Inteligencia Artificial generativa (IAG). Esta iniciativa, parte de la Human Artistry Campaign, una coalición de más de 180 organizaciones, busca una utilización responsable de la IAG.

La controversia sobre la IAG se intensifica. Mientras que la Justicia suele ser implacable con los individuos que infringen los derechos de autor, las grandes corporaciones parecen gozar de impunidad. Se critica que estas empresas, escudándose en el progreso tecnológico, están destruyendo sectores culturales enteros.

El Rechazo a la IAG se Extiende

La Comic-Con de San Diego, una de las principales convenciones de cómics de Estados Unidos, ha prohibido el uso de materiales creados total o parcialmente con IAG. Esta decisión refleja una creciente preocupación por el impacto de la IAG en la industria creativa. Muchos ven en esto un intento de las empresas de eliminar a los creadores humanos y aumentar sus beneficios.

Se anticipa que las grandes empresas intentarán apaciguar el conflicto invirtiendo en intermediarios culturales, como el periodismo, pero sin que estos fondos lleguen a los artistas y trabajadores del sector. Se espera que el ejemplo de organizaciones como la FADIP, la federación de ilustradores profesionales de España, inspire a otros a romper el silencio.

Más Allá del Daño a los Creadores

La IAG es solo una parte del problema más amplio de la IA, considerada por muchos como una estrategia para transferir riqueza del trabajo a unos pocos individuos. Se cuestiona incluso la validez del término “inteligencia” en la IA, sugiriendo que es más “artificial” que inteligente.

El escritor británico Adrian Tchaikovsky señaló que la investigación en IA está retrasada, en parte porque los fondos se desvían a proyectos sin valor. No se necesita ser un filósofo como John Searle para darse cuenta de que se está vendiendo algo que no es lo que parece. El resultado, además de la destrucción de empleos, es la creación de collages mediocres y traductores automáticos imperfectos.

La Inteligencia Genuina vs. la Farsa de la IAG

La verdadera inteligencia no se encuentra en este camino. Se está lejos de la IA visionaria de Isaac Asimov o Robert A. Heinlein. Noam Chomsky, Ian Roberts y Jeffrey Watumull han expresado su preocupación por el hecho de que se dedique tanto dinero a algo tan insignificante, lo que podría “degradar nuestra ciencia y envilecer nuestra ética”.

El futuro es incierto. Es crucial que esta preocupación se extienda más allá de los lingüistas y los creadores precarizados. La distopía, aunque pueda parecerlo, no es simplemente una pesadilla literaria.