LIMPIEZA EXTRAORDINARIA DEL JUICIO FINAL DE MIGUEL ÁNGEL EN LA CAPILLA SIXTINA

LIMPIEZA EXTRAORDINARIA DEL JUICIO FINAL DE MIGUEL ÁNGEL EN LA CAPILLA SIXTINA
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LIMPIEZA EXTRAORDINARIA DEL JUICIO FINAL DE MIGUEL ÁNGEL EN LA CAPILLA SIXTINA

La Capilla Sixtina, escenario de cónclaves papales desde el siglo XV, se someterá a una limpieza profunda de los frescos del Juicio Final de Miguel Ángel. Esta intervención, que durará aproximadamente tres meses, busca revitalizar la obra maestra y devolverle su esplendor original.

Un icono universal en manos expertas

Paolo Violini, jefe restaurador del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Lignosos de los Museos Vaticanos, lidera el proyecto. La necesidad de esta limpieza surge de una “veladura blanquecina” que cubre los frescos, producto de la acumulación de micropartículas transportadas por el aire. Esta capa atenúa los contrastes y uniformiza los colores originales.

Fabrizio Biferali, conservador del Departamento de Arte de los siglos XV-XVI, recuerda que Miguel Ángel tardó cinco años (1536-1541) en completar la obra, que abarca 180 metros cuadrados y contiene 391 figuras.

La reacción del Papa Pablo III al verla por primera vez fue de profunda emoción, y Giorgio Vasari describió el asombro que causó en toda Roma.

Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, describe el Juicio Final como un “icono universal” que atrae magnéticamente a los visitantes. Su composición en forma de vórtice, la ausencia de paisajes y el fondo de azul lapislázuli cautivan e intimidan, creando la impresión de un espacio infinito.

Andamios y una reproducción en alta definición

Durante la limpieza, la Capilla Sixtina permanecerá abierta al público, aunque los visitantes encontrarán andamios que cubren los frescos. Sobre estos andamios se colocará una lona con una reproducción en alta definición de la obra. Tras la lona, el equipo de restauradores trabajará como los “mundator”, figura profesional que desde 1543 se encarga de desempolvar este espacio.

Antecedentes: la restauración de 1980-1999

Entre 1980 y 1999 se llevó a cabo una gran restauración de los frescos, que duró 19 años.

Carlo Pietrangeli, entonces director del Laboratorio de Restauración de Pinturas, dedicó cinco años al Juicio Final, devolviendo el contraste cromático original y la fuerza expresiva del color. Desde entonces, los Museos Vaticanos han realizado constantes investigaciones y supervisiones para evaluar el estado de conservación de las pinturas.

Durante años, los técnicos han realizado limpiezas nocturnas con pequeñas grúas móviles, excluyendo el Juicio Final, que ahora recibe atención especial.

Financiación y objetivos

La “limpieza extraordinaria” está financiada por la organización “Patrons of the Arts in the Vatican Museums” de Florida (EE.UU.). Los técnicos estiman que necesitarán algo más de tres meses para completar el trabajo, buscando recuperar la calidad cromática y lumínica deseada por Miguel Ángel. El objetivo es renovar el asombro que acompañó la conclusión de la gran restauración del siglo XX, devolviendo la complejidad formal y expresiva de la obra.

Se espera que los resultados de esta intervención se puedan apreciar en mayo.