
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El Estrés Crónico: El Mayor Acelerador del Envejecimiento, Según un Cardiólogo
En una época donde el bienestar es tema recurrente, paradójicamente, la vida se vive con una rapidez sin precedentes. En este contexto, el cardiólogo Manuel de la Peña, presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, advierte sobre un factor clave que reduce la esperanza de vida: el estrés crónico normalizado.
La disponibilidad constante, el trabajo incesante y la falta de sueño se han convertido en la norma. Esta situación somete al organismo a un estado de alerta permanente, desencadenando mecanismos de defensa como el aumento del cortisol, la elevación de la tensión arterial y la inflamación interna.
El Desgaste Silencioso del Estrés Crónico
Según de la Peña, este estado prolongado durante años provoca un desgaste inevitable que se manifiesta en enfermedades cardiovasculares, fatiga crónica, problemas metabólicos y deterioro cognitivo prematuro.
El especialista distingue entre dos formas de afrontar la vida: “pensar en rojo” y “pensar en verde”. “Pensar en rojo” implica vivir bajo presión, con miedo al fracaso y obsesión por la hiperproductividad.
En contraposición, “pensar en verde” implica incorporar pausas, autocontrol y hábitos protectores en la rutina diaria.
Hábitos Clave para una Vida Larga y Saludable
Entre los factores que contribuyen a una vida larga, destacan:
- Alimentación equilibrada: Priorizar productos frescos.
- Actividad física regular: Sin necesidad de alto rendimiento.
- Descanso suficiente: Mantener horarios estables.
- Reducción del estrés: Gestionar conscientemente el estrés diario.
Estas prácticas, aunque sencillas, tienen un efecto acumulativo y protector a largo plazo. Caminar, escuchar música, socializar y disfrutar de la naturaleza contribuyen a un sistema de protección silencioso contra el deterioro.
La Genética No Es el Destino
Para el cardiólogo, la diferencia entre envejecer con autonomía y depender prematuramente de cuidados radica en las decisiones cotidianas. Si bien la genética influye, el entorno y los hábitos de vida son determinantes.
Una predisposición genética favorable puede desperdiciarse con malos hábitos, mientras que una predisposición menos favorable puede compensarse con disciplina y prevención. La longevidad es, por tanto, una negociación constante entre biología y comportamiento.
Bajar el Ritmo: Una Inversión en Salud
En una sociedad que valora la rapidez y la productividad, la propuesta de Manuel de la Peña es contracultural: bajar el ritmo como inversión en salud.
No se trata de renunciar a la ambición, sino de comprender que el cuerpo se resiente cuando la urgencia se convierte en norma.
La longevidad no depende de fórmulas mágicas, sino de aprender a protegerse del desgaste diario. Vivir muchos años no tiene sentido si se llega agotado a ellos.













