
El conflicto en el transporte interurbano de viajeros por carretera en A Coruña se encuentra en un compás de espera. Pese al preacuerdo alcanzado entre la patronal y los sindicatos CCOO y UGT, que ha llevado a suspender temporalmente el paro, la división sindical con la CIG, mayoritaria en el sector, mantiene viva la amenaza de una huelga indefinida a partir de este jueves.
La decisión final está en manos de la plantilla, que votará la propuesta en un referéndum.
Mientras Comisiones Obreras y UGT defienden el documento como un fruto del “esfuerzo, la movilización y la firmeza de las plantillas”, que incluye mejoras reales tanto salariales como laborales, la CIG lo considera totalmente insuficiente. El pacto establece un incremento salarial del 3,4%, la reducción de la jornada anual a 1.800 horas y la creación de nuevos pluses por jornada continuada o trabajo en festivos.
La Confederación Intersindical Galega (CIG) tiene una visión radicalmente opuesta.
Su responsable de Transportes en la comarca, Ernesto López Rei, acusa a los otros dos sindicatos de renunciar a los objetivos marcados. “Para nosotros, los que se descuelgan son ellos, porque nos comprometimos en las asambleas a unos objetivos y esos objetivos no se han alcanzado en absoluto”, ha declarado.
Según López Rei, la subida salarial pactada no es “digna” y critica que ni siquiera garantice una revisión conforme al IPC.
Además, denuncia que se han dejado fuera de la negociación cuestiones clave como la jubilación parcial anticipada, los permisos retribuidos o el plus de nocturnidad, mientras que se han introducido otros conceptos que considera lesivos.
El responsable de la CIG ve con especial preocupación la creación de un plus de absentismo, que a su juicio consiste en que “todos pagan de policías unos a otros”, y la modificación de la dieta por banda horaria. “Entran en una de las mayores agresiones que hay a este convenio, que es alterar la dieta de banda horaria, algo que la patronal siempre codició.
Es el mundo al revés”, ha sentenciado.
La plantilla está llamada a votar este miércoles en un referéndum que la CIG ha calificado de “amaño”. López Rei sostiene que este método, en lugar de las tradicionales asambleas, permitirá que “las empresas más dóciles y más domesticadas manden a su gente a votar”.
Desde el sindicato nacionalista ya han anunciado que pedirán el ‘no’ al preacuerdo.
De este modo, aunque la huelga de autobuses está suspendida este martes y miércoles, su futuro depende del resultado de la votación. “Si se vota que no, hay que reactivar la huelga”, ha confirmado López Rei, lo que significaría que el paro indefinido comenzaría al día siguiente.
La suerte está echada para evitar una posible tormenta perfecta en el transporte, ya que a esta huelga podría unirse el próximo lunes el paro convocado por los maquinistas de tren.













