
El ejército estadounidense ha derribado este martes un dron iraní del modelo Shahed-139 que se aproximaba peligrosamente al portaaviones Abraham Lincoln, el cual se encuentra desplegado en el mar de Arabia. Según ha confirmado un funcionario estadounidense, el derribo fue ejecutado por un avión de combate F-35 estadounidense que interceptó la aeronave no tripulada mientras esta volaba en dirección al buque.
Este no ha sido el único suceso de la jornada, ya que en otro incidente separado en el estrecho de Ormuz, seis cañoneras iraníes se han aproximado a un petrolero con bandera estadounidense.
La compañía de seguridad marítima Vanguard Tech ha asegurado que las lanchas armadas ordenaron al buque, el Stena Imperative, que se detuviera para ser abordado.
La tripulación del petrolero ha hecho caso omiso de la advertencia, ha aumentado la velocidad y ha continuado su rumbo. Posteriormente, el Stena Imperative fue escoltado por un buque de guerra estadounidense para garantizar su seguridad, según ha informado el mismo grupo de gestión de riesgos marítimos.
Ambos incidentes se producen en un contexto de escalada bélica entre Irán y Estados Unidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, envió el pasado viernes lo que calificó como una “Armada” a aguas cercanas al país persa, con el portaaviones USS Abraham Lincoln como buque insignia del dispositivo militar. “Una gran armada, una flota se dirige hacia Irán, y es mayor incluso que la que teníamos cerca de Venezuela… Veremos qué ocurre”, aseguró el mandatario.
Trump también añadió una afirmación contundente en sus declaraciones a la prensa en el Despacho Oval: “Puedo decir una cosa: ellos quieren llegar a un acuerdo”.
Las exigencias de Estados Unidos a Irán son claras: el fin de su programa nuclear, la entrega del uranio altamente enriquecido, la cancelación del apoyo a milicias en Oriente Próximo y la limitación de su programa de misiles balísticos.
A pesar de la creciente tensión, que hizo pensar en un ataque militar inminente el pasado fin de semana, el domingo Teherán abrió la puerta a negociar con Washington. Esta disposición ha sido confirmada este martes por el presidente del país, Masud Pezeshkian, quien informó de haber dado la orden de negociar.
Hace dos semanas, Trump ya había pospuesto una arremetida militar tras conocer que Irán no ejecutaría a 800 manifestantes detenidos en las recientes protestas.
El estrecho de Ormuz es una arteria vital para el comercio mundial, por donde transita el 20% del crudo global. La agencia de noticias iraní Fars ha citado a funcionarios que declararon que un buque “había entrado en aguas territoriales iraníes sin los permisos necesarios”, pero que abandonó la zona tras ser advertido “sin que se llevara a cabo ninguna medida especial de seguridad”.
Esta zona une el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo, siendo la principal ruta de exportación para miembros de la OPEP como Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.
Este tipo de confrontaciones no son nuevas en la zona. Irán ha incautado tres buques cerca o en el estrecho, dos en 2023 y uno en 2024.
Algunas de estas acciones se produjeron en respuesta a incautaciones por parte de Estados Unidos de petroleros vinculados con Irán, lo que mantiene la inestabilidad en la región y eleva el riesgo de un conflicto mayor.













