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Castillo de Santa Ana: Fortaleza Medieval y Faro Histórico en Castro Urdiales
El Castillo de Santa Ana se alza imponente sobre un promontorio rocoso en Castro Urdiales, Cantabria, ofreciendo vistas panorámicas del casco histórico y del mar Cantábrico. Esta fortaleza, ubicada a 49 metros sobre el nivel del mar, es un punto de referencia icónico para los navegantes de la costa norte de España.
El entorno del castillo destaca por su belleza natural y arquitectónica, atrayendo a numerosos turistas. Los acantilados, calas y rompientes crean un paisaje costero inolvidable.
Orígenes e Historia
Aunque los orígenes exactos del castillo son inciertos, algunos historiadores sugieren que podría haberse construido sobre una antigua fortificación romana vinculada a Flaviobriga. Crónicas históricas sitúan su construcción entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII, durante un período de prosperidad económica y social para la villa.
En 1163, bajo el reinado de Alfonso VIII, la zona experimentó una repoblación clave tras la concesión de su fuero. A lo largo de los siglos, la propiedad del castillo alternó entre los monarcas castellanos y el monasterio de las Huelgas de Burgos, hasta quedar bajo control real. Este pasado medieval ha dejado una huella imborrable, convirtiendo al castillo en **uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura militar en el norte de España**.
Arquitectura y Diseño
El castillo presenta una **planta pentagonal** o trapezoidal, resultado de una evolución desde un posible diseño original cuadrado. Sus dimensiones son de aproximadamente 25 por 15 metros, con muros de piedra ciclópica y mampostería unidos con cal, lo que le confiere una gran solidez. En cada esquina se alzan torreones cilíndricos de 15 metros de altura, sin vanos, reforzando su carácter defensivo. En el interior, se conserva una nave principal medieval de 17 metros de largo, cubierta por una **bóveda de medio cañón**.
El excelente estado de conservación permite apreciar la superposición de diferentes etapas históricas, desde su base defensiva hasta las adaptaciones modernas.
Función Defensiva y Conflictos Bélicos
Durante siglos, el Castillo de Santa Ana fue el pilar del **sistema defensivo** de Castro Urdiales, integrado en una red de murallas que protegían la villa. Una primera muralla rodeaba el área del castillo y la iglesia de Santa María, mientras que un segundo recinto amurallado protegía los barrios medievales. Esta militarización estratégica permitió a la población mantenerse a salvo de incursiones enemigas.
El castillo no solo servía como baluarte, sino también como punto de evacuación hacia el mar a través del cercano Puente Viejo en momentos de peligro.
La fortaleza fue testigo de conflictos como la toma de la ciudad por las tropas napoleónicas en **1813**. Durante este episodio, los muros del castillo sirvieron para disparar las baterías contra los franceses. Como testimonio de esta resistencia, aún se encuentran cañones bajo las aguas cercanas, arrojados para evitar que cayeran en manos enemigas. Posteriormente, durante la Guerra Civil, el castillo fue utilizado como **prisión improvisada**.
Un Faro en un Torreón
En 1853, se instaló y encendió el **faro de Castro Urdiales** en uno de los torreones, un hecho que marcó un punto de inflexión en la historia del monumento. Esta integración es excepcional a nivel mundial, ya que existen pocos ejemplos de faros fusionados con fortalezas medievales preexistentes. La torre del faro, de forma troncocónica, surge con naturalidad de la estructura defensiva, alcanzando **una altura de 16 metros** sobre el terreno.
Esta simbiosis entre la arquitectura militar del pasado y la tecnología marítima industrial confiere al conjunto una estética única y funcional.
Desde el punto de vista técnico, el faro tiene un plano focal situado a 49 metros sobre el nivel del mar. Su luz tiene un **alcance de 37 kilómetros**, proporcionando una guía vital para el tráfico marítimo del Cantábrico. El sistema de iluminación ha evolucionado desde las lámparas de aceite hasta los modernos paneles giratorios.
Además de su señal lumínica, el faro incorpora desde 1953 una **sirena de niebla** diseñada para orientar a los navegantes en condiciones de baja visibilidad. Este dispositivo emite un sonido que reproduce la letra “C” en código Morse cada 60 segundos.
Entre las curiosidades del faro destaca que su linterna actual no es la original, sino que fue trasladada desde el Faro de Adra en Almería. También es notable el sistema de giro mecánico instalado a principios del siglo XX, fruto del trabajo de colaboradores del ingeniero **Gustave Eiffel**.
Estos detalles convierten al Castillo-Faro de Santa Ana en una joya del **patrimonio industrial** de Cantabria, sumando valor a su rica herencia medieval.
Entorno Monumental
El castillo está rodeado por un impresionante **conjunto monumental**, incluyendo la iglesia gótica de Santa María, el Puente Medieval y la antigua ermita de Santa Ana. Este enclave es una parada fundamental para los peregrinos del **Camino del Norte** hacia **Santiago de Compostela**, ofreciendo un lugar de descanso y reflexión.













