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Fútbol en la escuela: ¿amenaza o entrenamiento para la vida?
En un mundo donde la infancia enfrenta múltiples desafíos, desde el acoso escolar hasta problemas de salud mental, algunos políticos han puesto el foco en algo inesperado: el fútbol. La propuesta, surgida de una formación de Podemos en Sant Antoni de Portmany, Eivissa, de prohibir el fútbol en los colegios, aunque no fue aprobada, ha generado debate sobre qué constituye una verdadera amenaza para los niños.
¿El fútbol como enemigo?
La controversia no reside en el fútbol en sí, sino en una visión ideológica que busca controlar aspectos de la vida y la educación. En lugar de permitir que los niños exploren sus intereses y jueguen libremente, se pretende imponer una forma de vida predefinida.
Frente a esta postura, surge la pregunta: ¿es el fútbol realmente un problema? Un médico deportivo afirmó hace años que ver a los niños jugando en la calle es señal de felicidad.
Sin embargo, la realidad actual es diferente. Los niños ya no juegan espontáneamente en las calles debido a las limitaciones del entorno urbano. En cambio, deben esperar a las actividades deportivas programadas por la tarde.
La importancia del juego
Lo que los niños necesitan es jugar, sin importar la actividad. Sin embargo, la sociedad moderna presiona a los niños a ser “genios precoces”, llenando sus agendas y recurriendo a las pantallas para entretenerlos.
En el pasado, los videojuegos eran un premio ocasional, después de horas de juego al aire libre. Ahora, las pantallas se han convertido en la principal forma de entretenimiento.
Adultos obsesionados con prohibir
En una sociedad que busca sobreproteger, algunos adultos se obsesionan con prohibir y controlar. El fútbol se convierte en un objetivo, percibido como un peligro que debe ser combatido. Esta actitud podría derivar de traumas infantiles, pero no justifica la imposición de una visión particular sobre la educación.
Más juego, menos pantallas
En lugar de restringir la actividad física, se debería fomentar la creación de espacios para que los niños se muevan y jueguen.
Los jardines son importantes, pero no deben reemplazar las pistas deportivas. Los niños necesitan correr, jugar y desfogarse, para llegar al aula satisfechos y listos para aprender.
Es crucial recordar que las niñas también juegan al fútbol y a otros deportes. El fútbol femenino está en auge, al igual que el baloncesto y otras disciplinas.
Las verdaderas amenazas a la infancia
Las verdaderas amenazas a la infancia son el acoso escolar, la pedofilia (tanto física como virtual), el aumento de casos de cáncer infantil y autismo, y la obesidad infantil. Es fundamental que los docentes presten atención al acoso escolar y hablen con los niños sobre ello.
También es crucial proteger a los niños de los peligros que acechan en las pantallas.
La obesidad infantil, resultado de la falta de actividad física y la mala alimentación, es otra preocupación. Es esencial promover una alimentación tradicional, equilibrada y saludable, en lugar de recurrir a la comida precocinada.
El fútbol como entrenamiento para la vida
En lugar de centrarse en el fútbol como un problema, los políticos deberían abordar las verdaderas amenazas a la infancia. El fútbol, en el contexto escolar, es un juego que enseña a ganar, perder, trabajar en equipo, relacionarse, discutir, reír, enfadarse y reconciliarse. En resumen, es un entrenamiento valioso para la vida.













