Un Proyecto Educativo en República Dominicana, Premiado por su Impacto en la Lucha contra la Pobreza Infantil

Un Proyecto Educativo en República Dominicana, Premiado por su Impacto en la Lucha contra la Pobreza Infantil
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Un Proyecto Educativo en República Dominicana, Premiado por su Impacto en la Lucha contra la Pobreza Infantil

Un proyecto socioeducativo que transformó las vidas de niños que vivían en condiciones de extrema pobreza en un vertedero de República Dominicana ha sido reconocido con el Premio Iberoamericano de la Calidad 2025. La fundación Cometas de Esperanza, durante más de una década, implementó un programa integral que sacó a estos menores de la marginalidad a través de la educación y el apoyo constante.

El Origen del Proyecto: Una Realidad Cruda

La iniciativa comenzó en 2006 en el vertedero de Rafey, en Santiago de los Caballeros. Óscar Faes, presidente de la fundación, relata que durante una visita al lugar se percataron de la alarmante situación: “Más de 150 niñas y niños vivían y trabajaban en dicho vertedero”. La imagen de estos pequeños elevando cometas en ese entorno inspiró el nombre de la fundación.

La vida de estos niños era sumamente precaria.

Su subsistencia dependía de la búsqueda de metales y desperdicios para vender, y se alimentaban con los restos desechados por camiones provenientes de centros comerciales. Faes describe su situación como de total abandono por parte de la sociedad y las autoridades, agravada por “maltratos, las mafias y enfermedades asociadas a su trabajo en el vertedero”.

Un Enfoque Educativo para un Cambio Duradero

El proyecto no se limitó a retirar a los niños del vertedero. Su objetivo principal fue brindarles una alternativa real a través de la escolarización y la protección. Según Faes, el éxito del programa se debió en gran parte al “firme y decidido apoyo de Fundación Barceló”, cuyo respaldo fue fundamental en cada etapa.

Este apoyo incondicional, combinado con el trabajo diario del equipo de Cometas de Esperanza, permitió construir “un liderazgo creíble y sostenible en el tiempo” entre las familias de la comunidad.

La confianza generada fue tal que muchos niños, incluso aquellos que no provenían del vertedero, se acercaban a la institución para solicitar su inclusión en el programa.

Un Vertedero sin Niños: Un Logro Emocionante

Para el presidente de la fundación, uno de los momentos más gratificantes fue “ver el vertedero vacío de niños”. El proyecto logró reubicar a todos los menores, evitando que ninguno tuviera que regresar a trabajar entre la basura. Faes asegura que, gracias al apoyo recibido, no se enfrentaron a “problemas insalvables”.

El Legado: Un Futuro Prometedor

Hoy, muchos de aquellos niños son profesionales universitarios, mientras que otros han destacado como campeones nacionales de ajedrez. Faes comparte con orgullo uno de los frutos más recientes del proyecto: “Ver cómo ahora la escuela ya está prácticamente llena de los hijos de esas niñas y niños buzo del vertedero”.

Este legado, según él, demuestra que la credibilidad se basa en los hechos: “Nunca hemos prometido nada porque siempre hemos hecho las cosas”.