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LA CIUDADELA DE PAMPLONA: UN PENTÁGONO ESTRATÉGICO QUE MARCÓ EL CRECIMIENTO DE LA CIUDAD
La Ciudadela de Pamplona, un imponente pentágono, ha dejado una huella imborrable en la historia y el trazado urbano de la ciudad. El arquitecto Luis Tena destaca su escala monumental, comparando cada lado de sus 200 metros con la longitud de un estadio de fútbol como El Sadar multiplicado por cinco.
Un diseño estratégico para la defensa
Concebida como una entidad autónoma y separada de la ciudad que debía proteger, a diferencia de los castillos medievales adosados a las murallas, la Ciudadela se ubicó estratégicamente en el flanco sur-suroeste, el más vulnerable de Pamplona. Esta separación, según Tena, condicionó significativamente el crecimiento de la ciudad.
Aunque los ingenieros militares de la época hubieran preferido una mayor distancia del núcleo urbano, el coste resultó prohibitivo. Finalmente, el gigantesco pentágono se erigió a unos 250 metros del límite edificado de la ciudad, creando una zona de respeto no edificable que influyó en la expansión de Pamplona.
Reforzando las defensas de Pamplona
Durante el siglo XVIII, se fortalecieron las defensas de la ciudad unificada, mejorando los baluartes del Redín, Gonzaga (en la actual Taconera) y Labrit, donde se añadió la defensa avanzada de San Bartolomé.
También se construyó el Fuerte del Príncipe como defensa avanzada.
Estos avances reflejaban los principios de la poliorcética, la ciencia de la defensa militar en constante evolución en Europa, con las fortificaciones de Vauban en Francia.
De ciudad militar a parque urbano
Luis Tena recuerda que la Ciudadela no siempre fue el parque que conocemos hoy. Originalmente, era una ciudad militar densamente construida, con cuarteles, residencias de oficiales, salas de armas y escasas zonas verdes. “Una ciudadela es una ciudad completa”, enfatiza el experto.
De aquel complejo militar se conservan los edificios más robustos, diseñados para albergar materiales peligrosos como el polvorín, el horno y el pabellón de mixtos.
Su diseño “a prueba de bombas” les ha permitido sobrevivir hasta nuestros días.
Un “Central Park” para Pamplona
En los años 70, la Ciudadela pasó a manos de la ciudad y se decidió convertirla en un parque. Aunque existieron otras alternativas, como mantenerla como una ciudad habitada o transformarla en una universidad, Tena celebra el “resultado espléndido” de la decisión.
Considera que la Ciudadela es hoy “el Central Park de Pamplona” y destaca la “gran suerte” de haberla conservado, a diferencia de lo que ocurrió en otras ciudades.













