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Grazalema evacuada ante el riesgo de derrumbes por lluvias torrenciales
La localidad de Grazalema, en Andalucía, ha sido evacuada por completo como medida preventiva ante el **riesgo extremo de derrumbe de viviendas**. La decisión, tomada por las autoridades, afecta a cerca de 2.000 residentes.
La causa principal es la acumulación de agua provocada por la borrasca Leonardo, que ha descargado aproximadamente 1.300 litros por metro cuadrado en diez días, una cantidad cercana a la mitad de la precipitación anual habitual en la zona. La situación se ha agravado con la llegada de la borrasca Marta.
Sonidos de “explosiones” y manantiales desbordados
Antes de la evacuación, los vecinos reportaron haber escuchado durante la noche ruidos similares a explosiones. Además, los manantiales de la zona se desbordaron, haciendo brotar agua en lugares inesperados.
¿Qué está pasando en el subsuelo de Grazalema?
José Antonio Aparicio, presidente del Instituto Español para la Reducción de los Desastres, explica que los ruidos se deben al movimiento de torrentes subterráneos y al desprendimiento de grandes volúmenes de roca en cavidades del subsuelo, un fenómeno conocido como colapso.
Grazalema se encuentra sobre un terreno kárstico, compuesto por roca caliza porosa con numerosas oquedades y túneles verticales.
Las intensas lluvias provocan que el agua fluya en cascada a través de la sierra, generando un fuerte ruido y arrastrando rocas. “Ese movimiento de roca es el que genera esas vibraciones que se convierten en ondas sísmicas”, indica Aparicio.
Riesgo de subsidencias, no de hundimiento total
A pesar de la preocupación, el experto transmite un mensaje de relativa calma. El principal riesgo no es que el pueblo se hunda por completo, sino que se produzcan subsidencias, es decir, hundimientos localizados del terreno debido al colapso de cuevas subterráneas. “No, no significa que vaya a hundirse Grazalema”, afirma Aparicio, insistiendo en la necesidad de precaución.
La recomendación es esperar a que cese el episodio de lluvias para que el terreno se estabilice y los técnicos puedan evaluar los daños de manera exhaustiva.
Lluvias extremas cíclicas y déficit hídrico a largo plazo
Aparicio recuerda que estos episodios de lluvias torrenciales son cíclicos y alternan con largos periodos de sequía.
Tras la sequía de los años 90, los años 1996 y 1997 fueron de superávit hídrico, un patrón que se repitió en 2009 y 2010 y que parece repetirse en 2024.
Sin embargo, advierte que la tendencia general, según el Libro Blanco del Agua, es de un déficit hídrico estructural. A pesar de situaciones extraordinarias como la de Grazalema, a largo plazo España recibe menos precipitaciones de lo normal.













