Marta, vecina de Talavera, vigilante de que el agua no vuelva a entrar a sus casas: “En 10 minutos el agua alcanzó el metro de altura"

Marta, vecina de Talavera, vigilante de que el agua no vuelva a entrar a sus casas: “En 10 minutos el agua alcanzó el metro de altura"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Las inundaciones provocadas por la borrasca Leonardo han sumido a los vecinos de Talavera de la Reina, concretamente en la zona sur de la ciudad, en una situación de lucha constante. El testimonio de Marta, una joven de la calle Hilanderas revela cómo están siendo estas últimas horas agotadoras, marcadas por la incertidumbre y el trabajo incesante para salvar sus viviendas. 

Aunque la intervención de los bomberos ha evitado que el agua inunde su calle, la amenaza persiste bajo sus pies.

“Simplemente hemos tenido que estar controlando que el agua que tenemos en el sótano no creciese”, explica, “así que nos hemos tenido que levantar cada hora y media o dos horas para sacar el agua que sí que iba manando del suelo y de las paredes”.

La vida de esta familia se ha transformado en una mudanza perpetua. Ante el riesgo de que el garaje se volviese a anegar, tuvieron que trasladar todas sus pertenencias a las plantas superiores de la casa.

El resultado es una imagen desoladora que la joven describe: “El salón, mi habitación, la de mis padres parece un rastro, porque está todo lleno de burros, llenos de cajas”. En medio del caos, la ayuda de los amigos se ha vuelto fundamental para gestionar la emergencia, llevándose ropa para secarla en sus casas mientras la familia sigue achicando agua.

La situación de esta familia, aunque grave, no es la peor.

La joven contrapone sus 5 centímetros de agua en el sótano con la de sus vecinos de la aledaña calle Grisetas, donde el agua alcanzó “un metro y medio a la una de la mañana”. El desastre es aún mayor para otros residentes de la zona.

La afectada confirma que hay casos mucho más graves, donde el agua ha cubierto por completo los sótanos, arruinando calderas y todos los enseres almacenados.

El avance del agua ha provocado incluso que esta brote desde los desagües de las propias viviendas. Algunos vecinos con baños en los sótanos han visto cómo el agua surgía directamente de duchas e inodoros.

“Mi vecino de enfrente, que se llama Pepe, tiene baño en la zona del sótano, así que a él le brotaba directamente desde el inodoro”, relata la joven, ilustrando una de las escenas más surrealistas que ha dejado la crecida.

La calma no llega para los afectados, que han recibido la advertencia de que deben permanecer “vigilantes”. La preocupación tiene un doble foco: por un lado, la llegada de una nueva borrasca, bautizada Marta, que amenaza con más lluvias; por otro, la gestión de la presa de la Portiña.

“Vamos a depender de si vuelven a soltar la Portiña y, por tanto, todo se vuelva a inundar y vuelva a manar el agua con más fuerza”, lamenta.

Mientras, los bomberos trabajan sin descanso para controlar la situación, aunque los recursos son limitados. Están intentando desviar el agua hacia otros desagües, pero sus esfuerzos se han topado con un tapón de ramas y otros residuos en una alcantarilla clave.

La efectividad de estos trabajos y el comportamiento de la presa determinarán si los vecinos de Talavera pueden empezar a recuperar la normalidad o si, por el contrario, tendrán que seguir luchando con el agua al cuello.