
Una red invisible que sostiene, acompaña y abraza en los momentos más difíciles. Así se define la asociación de viudas Virgen de los Llanos de Albacete, un colectivo que ha transformado la pérdida en unión y la soledad en comunidad. En el marco de la festividad de la Virgen de la Candelaria, sus socias han vuelto a demostrar su compromiso social entregando canastillas para familias necesitadas a través de Cáritas.
Este es el lema que guía a esta ONG de voluntariado social sin ánimo de lucro, según explica su presidenta, Llanos González. “Es donde todas ahora mismo nos apoyamos, porque dentro de que cada una tenemos nuestras dificultades, pero el final es el mismo”, afirma.
La sede se convierte en un espacio donde “salen nuestras sonrisas, donde salen nuestras lágrimas y nuestra ayuda”.
La clave para transformar el duelo en una red de apoyo es una formación integral que aborda aspectos humanos y psicológicos. Aunque no sean profesionales, el valor del “cariño, la escucha, el abrazo” es fundamental, destaca González. “Hay veces que la escucha es lo más importante de las personas”, añade, reconociendo que cada persona sobrelleva la pena de una manera diferente.
La pérdida de un compañero de vida supone un cambio radical en los planes de futuro. Llanos González explica que esta situación afecta a mujeres de todas las edades.
“En muchos casos, pues somos personas que nos hemos quedado jóvenes con edades pequeñas o con edades de adolescencia, como fue mi caso, que son muy complicadas”, señala. En esos momentos, la mujer debe ser “madre y padre a la vez”, mientras que en edades más avanzadas el reto es la soledad no deseada.
Desde su propia experiencia, González comparte que lo que más le ha ayudado “tanto en la enfermedad como luego” ha sido unirse a la fe. Aconseja a quienes pasan por una situación similar hablarles claramente a los hijos: “Decirles, aquí ya mi papá, y entre los que estamos, tenemos que seguir para adelante y tener fuerzas”.
La asociación juega un papel fundamental para combatir el sentimiento de “no estoy sola”. Según González, aunque al principio se recibe apoyo de la familia, “luego cada uno se va a su vida y es normal”.
Por ello, es crucial rodearse de personas que viven la misma realidad. “Entre todas, esta unión es la que nos da fuerza”, subraya.
Para quienes deseen acercarse, la presidenta insiste en que no es necesario asociarse desde el primer día. “Esa casa es de todas, y es una casa viva, una casa de puertas abiertas”, destaca. La sede se encuentra en la calle doctor Bonilla 3, bajo derecha, y está abierta de lunes a jueves de 18:00 a 20:00 horas, con actividades constantes y una invitación a que las interesadas las conozcan.
González cree que todavía hay gente que se sorprende al oír hablar de una asociación de viudas.
“Sí, existimos, y la verdad somos guerreras”, concluye con orgullo, extendiendo una invitación a todas las mujeres que necesiten un lugar donde ser escuchadas y acompañadas.













