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Telegram en la encrucijada: De paraíso digital a foco de ilegalidades y desinformación
Telegram, con ocho millones de usuarios en España y mil millones a nivel global, se enfrenta a un creciente escrutinio debido a su permisiva política de moderación, que la ha convertido en un caldo de cultivo para actividades ilícitas y la propagación de noticias falsas.
El lado oscuro de Telegram: Delincuencia y pornografía infantil
Durante años, la plataforma creada por Pável Dúrov ha operado sin la supervisión adecuada, permitiendo la proliferación de redes de suplantación bancaria y la difusión de pornografía infantil. En 2024, la Guardia Civil desmanteló una organización que utilizaba canales explícitos como “Quitarle todo a las abuelas” para cometer sus delitos. Ciberdelincuentes emplean bots automatizados para gestionar la venta de contraseñas robadas, ataques de ransomware y denegación de servicio (DDoS), todo ello con transacciones en criptomonedas y sin intervención humana.
La detención de Dúrov y el cambio de rumbo de Telegram
La detención de Pável Dúrov en París en agosto de 2024, acusado de complicidad en la difusión de imágenes pedófilas, marcó un punto de inflexión. Aunque regresó a Dubái en marzo de 2025 mientras continúa la investigación, este hecho ha provocado un cambio en la actitud de la plataforma, que ha comenzado a cooperar con las autoridades españolas, contribuyendo al desmantelamiento de redes de pederastas.
Éxodo delictivo: Los criminales abandonan Telegram
Un informe de Kaspersky revela que los criminales están abandonando gradualmente Telegram.
Tras analizar 800 canales delictivos bloqueados entre 2021 y 2024, los investigadores confirman que el ritmo de cierres se ha acelerado notablemente. Grupos consolidados han migrado a otras plataformas o a mensajería privada propia.
Desinformación viral: El auge del contenido multimedia falso
La desinformación ha encontrado en Telegram un terreno fértil. Un estudio del Observatorio Social de Fundación “la Caixa” revela que el contenido multimedia en canales alternativos ha experimentado un aumento exponencial, pasando del 18% en 2020 al 77% en julio de 2024.
La investigación, que analizó 1,5 millones de mensajes publicados entre 2019 y 2024 mediante inteligencia artificial, constató que los canales sospechosos de propagar desinformación pasaron de publicar 2.000 mensajes mensuales en 2019 a 25.000 durante la pandemia, cifra que se mantiene estable. Los temas bélicos concentran la mayor parte de mensajes multimedia, mientras que fenómenos atmosféricos se utilizan para negar el cambio climático.
Telegram como herramienta para la polarización social
Durante la pandemia, Telegram experimentó su mayor crecimiento como canal desinformador.
Recientemente, la plataforma sirvió para difundir bulos y para organizar “cacerías” de inmigrantes, donde decenas de jóvenes acudieron tras mensajes de movimientos de extrema derecha que llamaban a “limpiar España”.
La combinación de canales de distribución masivos y la ausencia de moderación convierte a Telegram en la plataforma perfecta para la difusión de contenido no contrastado, cuya persecución legal resulta más compleja que en casos de pornografía infantil o malware.
Las limitaciones técnicas de Telegram y la presión regulatoria
Expertos señalan que la ausencia de cifrado de extremo a extremo por defecto, la infraestructura centralizada y el código cerrado del servidor son inconvenientes técnicos para el crimen. Estas limitaciones, sumadas al aumento de bloqueos, explican la migración gradual de grupos delictivos.
Las autoridades europeas mantienen la presión regulatoria. Las medidas anunciadas señalan una tendencia continental hacia mayor control, lo que obliga a Telegram a replantearse su modelo de negocio.
Los investigadores del Observatorio Social subrayan la necesidad de desarrollar estrategias específicas para abordar la desinformación en plataformas de mensajería, considerando el impacto diferenciado de los distintos tipos de contenido. Telegram se enfrenta a la disyuntiva de mantener su modelo basado en la ausencia de control o adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente.













