El Levantamiento en Irán de 2026: Un Punto de Inflexión

El Levantamiento en Irán de 2026: Un Punto de Inflexión
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El Levantamiento en Irán de 2026: Un Punto de Inflexión

El levantamiento nacional que sacudió Irán a principios de enero de 2026 representó una ruptura decisiva en la confrontación entre la sociedad iraní y la teocracia gobernante. Las protestas, iniciadas por el colapso económico, la pobreza y la represión, rápidamente se transformaron en un desafío directo al poder clerical.

La Brutal Represión del Régimen

La respuesta del régimen, particularmente brutal los días 8 y 9 de enero, reveló la magnitud de la violencia que está dispuesto a ejercer y la imposibilidad de una transición pacífica o negociada dentro del sistema actual. Durante esos días, las fuerzas de seguridad emplearon fuerza letal en varias ciudades. Vídeos, testimonios y datos médicos confirmaron disparos contra manifestantes, incluso cuando intentaban dispersarse. Los hospitales se vieron saturados de heridos de bala, muchos con impactos en la cabeza y el torso superior, lo que sugiere disparos deliberadamente mortales.

Esta violencia no fue accidental. Los indicios apuntan a órdenes procedentes de las más altas instancias del poder, acompañadas de apagones de internet, detenciones masivas y procedimientos judiciales acelerados, como parte de una estrategia coordinada para sofocar cualquier contestación organizada.

¿Por qué No Funcionan las “Revoluciones de Terciopelo”?

Estos hechos explican por qué el cambio político en Irán no puede seguir el modelo europeo de las “revoluciones de terciopelo”. Estas transiciones presuponen límites a la violencia estatal, fracturas en las élites gobernantes o la neutralidad de las fuerzas de seguridad, condiciones que no existen en Irán. La teocracia legitima su poder a través de una supremacía ideológica sostenida por la coerción, y su aparato represivo es un pilar central para su supervivencia.

Los Guardianes de la Revolución ocupan una posición clave en este entramado. Actúan como fuerza militar, servicio de inteligencia, conglomerado económico y herramienta de represión política. Su objetivo principal es preservar el dominio clerical, percibiendo las protestas masivas como amenazas existenciales, no como demandas políticas. Esto hace inviable cualquier expectativa de reforma negociada.

El Papel de la Resistencia Organizada

El levantamiento de enero también destacó la importancia de la resistencia organizada para sostener una movilización nacional bajo una represión extrema. A pesar de la imagen de protestas espontáneas, existen indicios de una coordinación significativa entre ciudades y provincias. Redes vinculadas a la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI o MEK), conocidas como “unidades de resistencia”, jugaron un papel relevante al conectar acciones locales en un movimiento nacional con demandas explícitas de cambio de régimen.

La propia retórica del régimen refuerza esta lectura. Altos cargos han acusado reiteradamente a la OMPI de estar detrás de las protestas, una admisión reveladora en un sistema que ha eliminado partidos independientes, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil. En este contexto, la existencia de una resistencia estructurada a escala nacional no puede considerarse marginal.

La Unión Europea y los Guardianes de la Revolución

El panorama político se vio alterado por la decisión de la Unión Europea de incluir a los Guardianes de la Revolución en su lista de organizaciones terroristas el 29 de enero de 2026, reconociendo su papel central en la represión interna y la violencia organizada. Al calificarlos como una entidad terrorista en lugar de una institución militar convencional, la UE asumió implícitamente que oponerse a ellos es una respuesta legítima frente a una brutalidad institucionalizada.

Para la oposición iraní, esta decisión confirmó que la resistencia a los Guardianes de la Revolución es inseparable de la lucha por los derechos políticos y por un cambio estructural, debilitando la narrativa que presenta al régimen iraní como un interlocutor reformable mediante el diálogo.

Alternativas Políticas

El levantamiento también reactivó el debate sobre las alternativas políticas. La propuesta del hijo del Sha derrocado de presentarse como figura nacional generó dudas, ya que carece de un mandato interno verificable, no ofrece mecanismos creíbles de rendición de cuentas democráticas y se apoya en una autoridad heredada en lugar de la soberanía popular. No es casualidad que en las protestas se rechazara tanto el régimen clerical como el retorno de una autoridad dinástica.

Frente a ello, Maryam Rajavi ha planteado un marco estratégico alternativo, conocido como la “tercera opción”, que rechaza tanto el apaciguamiento de la teocracia como la intervención militar extranjera. Este enfoque defiende que el cambio duradero en Irán debe surgir de una resistencia organizada desde dentro del país y desembocar en una transición democrática: una administración provisional, elecciones libres, separación entre religión y Estado, igualdad de género y abolición de la pena de muerte.

El levantamiento de enero evidenció que, para lograr un verdadero cambio interno en Irán, Europa debe abandonar un enfoque complaciente y reconocer la presencia de una resistencia organizada en el país.