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POSTRES AFGANOS: UN VIAJE DULCE A TRAVÉS DE LA TRADICIÓN
La repostería afgana, marcada por siglos de rutas comerciales e influencias persas, ofrece una experiencia culinaria aromática, delicada y profundamente simbólica. En Afganistán, los dulces están intrínsecamente ligados a las visitas, las celebraciones y las muestras de respeto.
Sheer Khurma: El Postre Festivo
El sheer khurma es una preparación cremosa a base de leche, fideos finos, dátiles, frutos secos y especias. Es un elemento indispensable en celebraciones importantes y momentos familiares.
Firni: Delicadeza Refrescante
El firni es una suave crema elaborada con leche, harina de arroz y azúcar, aromatizada con cardamomo y agua de rosas. Se sirve fría y es uno de los postres más comunes en hogares y reuniones.
Jelabi: Espirales de Dulzura
El jelabi, o jalebi afgano, consiste en espirales fritas bañadas en almíbar, crujientes por fuera y pegajosas por dentro. Son muy populares en fiestas y celebraciones, y suelen disfrutarse con una taza de té.
Bolani Dulce: Una Sorpresa Casera
Aunque el bolani tradicionalmente es salado, existe una versión dulce rellena de calabaza o patata endulzada. Se fríe y se sirve como un postre sencillo, especialmente en el ámbito doméstico.
Kulcha Afgana: Pan Dulce Cotidiano
La kulcha afgana es un pan dulce especiado, a veces relleno de frutos secos o aromatizado con semillas. Se consume como postre o acompañando el té, formando parte de la repostería diaria.
Afganistán nos enseña que el postre es, sobre todo, un gesto de hospitalidad. Sus dulces reflejan respeto, tiempo compartido y una cultura culinaria donde ofrecer algo dulce es una forma de cuidado y conexión.













