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Nuevos avances transforman la vida de pacientes con epilepsia en Córdoba
La epilepsia, una enfermedad neurológica común pero a menudo incomprendida, afecta a cientos de miles de personas en España. En la provincia de Córdoba, cada año se diagnostican nuevos casos, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Sin embargo, los avances médicos y farmacológicos recientes están mejorando significativamente la calidad de vida de muchos pacientes.
Estigma social y limitaciones
José Carlos Estévez, neurólogo del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y experto en epilepsia, destaca que, para la mayoría de los pacientes adultos, la epilepsia es una condición crónica manejable, similar a la hipertensión o la diabetes. No obstante, subraya el fuerte estigma social asociado a la enfermedad.
Vivir con epilepsia implica enfrentar limitaciones que van más allá de lo médico.
Existen restricciones legales para conducir si las crisis no están controladas, así como limitaciones laborales en profesiones de riesgo, como el manejo de armas o trabajos en altura.
Desmintiendo mitos
El desconocimiento social también es un desafío. Estévez explica que, aunque el estigma asociado a la epilepsia ha disminuido, históricamente se ha vinculado erróneamente con daño cerebral, discapacidad intelectual o trastornos psiquiátricos. La ciencia ha demostrado que estas ideas son falsas: la epilepsia puede afectar a cualquier persona.
Las causas de la epilepsia son diversas, incluyendo factores genéticos, complicaciones en el nacimiento o causas adquiridas como traumatismos craneoencefálicos, ictus o infecciones cerebrales. “Nos puede pasar a todos”, afirma el especialista.
Diagnóstico y pruebas
A pesar de los avances tecnológicos, el diagnóstico de la epilepsia sigue siendo principalmente clínico.
Se basa en la descripción de episodios estereotipados y recurrentes. El electroencefalograma (EEG) es la prueba fundamental para confirmar el diagnóstico, aunque no siempre es posible registrar una crisis durante la prueba. También se realizan estudios de imagen, como resonancias magnéticas, para detectar posibles lesiones cerebrales relacionadas con las crisis. En algunos casos, se diagnostica epilepsia focal criptogénica cuando no se visualizan lesiones pero se sospecha su existencia.
Cuando se considera la cirugía como opción, se utilizan pruebas más avanzadas y complejas, como resonancias de alto campo, PET o SPECT, para precisar el diagnóstico y localizar el origen de las crisis con mayor exactitud.
Tratamientos innovadores
Los tratamientos han transformado la vida de los pacientes con epilepsia.
Estévez indica que aproximadamente el 60% de los pacientes están bien controlados con uno o dos tratamientos, principalmente medicamentos.
Actualmente, existen cerca de veinte fármacos antiepilépticos, menos tóxicos que los de hace dos décadas, con distintos mecanismos de acción y que permiten combinaciones más eficaces y mejor toleradas. “Ahora podemos tener pacientes con uno o dos fármacos, sin efectos adversos y libres de crisis”, destaca.
En los casos en que la medicación no es suficiente, se evalúan otras opciones, como la cirugía de epilepsia, técnicas con láser, ultrasonidos focales o tratamientos paliativos como la estimulación del nervio vago o la dieta cetogénica, especialmente útil en síndromes genéticos.
La elección del tratamiento es siempre individualizada, teniendo en cuenta factores como la edad, el sexo, las enfermedades asociadas y, sobre todo, el tipo de epilepsia y de crisis. “No podemos poner todas las medicaciones a todos los pacientes”, subraya el especialista.
Investigación y futuro
La investigación en epilepsia está en un momento clave. En los últimos años, se han abierto ensayos clínicos para pacientes que antes quedaban excluidos, como aquellos con encefalopatías epilépticas del desarrollo o síndromes raros como el de Dravet.
“Estamos viviendo una nueva ola de investigación dirigida a estas condiciones huérfanas”, explica Estévez.
Aunque en Córdoba no se están investigando actualmente nuevas moléculas, el Hospital Reina Sofía participa en estudios de seguridad y colabora con otros centros andaluces para que los pacientes puedan acceder a ensayos clínicos cuando cumplen los criterios.
La inteligencia artificial también está desempeñando un papel importante, especialmente en los casos más complejos. Se utiliza para acelerar el análisis de pruebas, fusionar datos de resonancias, PET y electroencefalogramas, y reducir los tiempos en la evaluación de pacientes candidatos a cirugía.
Una enfermedad frecuente
La incidencia de la epilepsia se sitúa entre 18 y 40 casos nuevos por cada 100.000 habitantes al año. “No hay semana que no tengamos un nuevo diagnóstico en el servicio”, señala Estévez. Se estima que entre el 0,7% y el 1,8% de la población puede padecer epilepsia, incluso sin estar diagnosticada.
A pesar de ser una realidad frecuente, compleja y aún rodeada de mitos, la neurología ofrece un mensaje claro: hoy, más que nunca, la epilepsia se puede tratar y controlar, mejorando significativamente la calidad de vida de quienes conviven con ella.













