Una “dieta” para el digestato: ¿la solución al problema ambiental de las plantas de biogás?

Una "dieta" para el digestato: ¿la solución al problema ambiental de las plantas de biogás?
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Una “dieta” para el digestato: ¿la solución al problema ambiental de las plantas de biogás?

El digestato, un subproducto de la generación de biogás y biometano, se ha convertido en un desafío ambiental para las plantas en España. Este material residual, rico en nutrientes, proviene de la digestión anaeróbica de materia orgánica, como desechos agrícolas, ganaderos o urbanos.

Según el Ministerio para la Transición Ecológica, la cantidad de digestato producido por una planta de biogás puede equivaler al 90% de la materia orgánica introducida en el biodigestor. Tradicionalmente, su tratamiento se basa en el compostaje al aire libre, generando impacto ambiental y malos olores, lo que ha provocado quejas de grupos ecologistas.

Estas asociaciones argumentan que la extensión del digestato en campos cercanos a las plantas de biogás es inviable ambientalmente, pudiendo afectar a los acuíferos y causar contaminación por nitratos. Esta problemática ha frenado varios proyectos de biogás en Castilla-La Mancha, donde la oposición vecinal y municipal ha dificultado su instalación.

Una ‘start-up’ española ofrece una alternativa

Ante este panorama, la empresa Biotecnología Bioeconómica ha desarrollado una solución para la gestión del digestato. Fundada en 2023, la compañía se enfoca en transformar residuos orgánicos, como digestato y lodos de depuradoras, en productos de valor como grasas, aceites y fertilizantes para la agricultura.

Javier Martínez, apoderado de la empresa, explica que su trabajo valoriza los residuos y genera créditos de carbono, ofreciendo compensaciones económicas por la reducción de la contaminación. Aunque de reciente creación, la empresa lleva ocho años estudiando la gestión de residuos y ha patentado el biodigestor ‘Aerobio’ para residuos orgánicos.

Inicialmente, la empresa ofreció esta solución al sector ganadero para el tratamiento de purines y estiércol. Ahora, busca expandirse en el área del biogás y el biometano, posicionándose como “líderes del mercado en captación de residuos”.

Martínez afirma que ninguna planta de biogás en España ha encontrado una solución ambiental al problema del digestato, a pesar de que reconocen el problema en privado. Como ejemplo, menciona la planta de biometano de Noez, cuya puesta en marcha generó protestas por los malos olores derivados del tratamiento de residuos.

¿En qué consiste la solución?

La ‘start-up’ ha detectado que las administraciones públicas están retrasando las concesiones medioambientales debido a que las soluciones de los promotores de biogás generan digestato, un problema similar al de los purines y estiércoles de las macrogranjas. Consideran que el compostaje, aunque se considera una palabra mágica, no es un buen fertilizante y su elaboración al aire libre tiene impacto ambiental y genera gastos para los promotores de biometano.

La solución se basa en analizar las cualidades del digestato y complementarlo con “correctores” para mejorar su valor nutritivo. Este proceso se inicia con un análisis nutricional del residuo para determinar qué nutrientes faltan, como proteínas o carbohidratos. Posteriormente, se mezcla, se tritura y se complementa.

En el biodigestor, este producto se mezcla con larvas de la mosca ‘soldado negra’, criadas en la misma nave, que lo utilizan como alimento. En 15 días, las larvas consumen el digestato y se extraen sus componentes, como el aceite de una aceituna, para transformarlos en productos finales para uso agrícola.

Según la empresa, este proceso elimina el residuo y genera productos de valor, ofrecidos en ‘biopacks’, que son incluso más rentables que el propio gas en cuanto al retorno de la inversión.

Ventajas del proceso

Una de las ventajas que destaca la empresa es que el proceso se realiza en naves que ellos mismos instalan en los terrenos de las plantas de biogás, adaptadas a su nivel de producción. Estas naves son herméticas, climáticamente controladas y no tienen impacto ambiental.

Si la nave se instala en el mismo terreno que la planta de biogás, el digestato no tocaría el aire de la calle y se transformaría directamente en grasas, aminoácidos y fertilizantes. El proceso, un circuito cerrado, genera empleo local y los productos finales se ofrecen a los agricultores de la zona.

Impacto ambiental y financiación

La empresa se encarga de tramitar el expediente de impacto ambiental con la Administración autonómica, lo que optimiza la posición de la planta de biogás. Una planta pequeña de tratamiento de digestato puede costar entre 9 y 12 millones de euros, pero la empresa las ofrece de forma gratuita.

Biotecnología Bioeconómica se encarga de todas las inversiones y de la venta del producto final. Para ello, constituye una ‘Sociedad Proyecto’ (SPV) y busca fondos de inversión o de capital riesgo. La empresa afirma que el inversionista obtiene una buena retribución y que esta mecánica les permite ser autónomos y no cobrar a la planta de biogás.

A pesar de las ventajas, la empresa lamenta que a los promotores les cueste contratar esta solución, ya que consideran que la autorización ambiental sería más ágil y eficiente. Sin embargo, creen que hay muchos intereses cruzados que dificultan su implementación.

La empresa cuenta con una nave operando en una planta de biogás de Lleida, donde procesa hasta 30.000 toneladas de digestato. También opera en una planta de depuración de agua en Canarias y está en negociaciones con proyectos de biogás y depuradoras en Galicia, Aragón y Andalucía.