LA FUNCIÓN OCULTA DE LA REJILLA EN LA PUERTA DEL MICROONDAS

LA FUNCIÓN OCULTA DE LA REJILLA EN LA PUERTA DEL MICROONDAS
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LA FUNCIÓN OCULTA DE LA REJILLA EN LA PUERTA DEL MICROONDAS

¿Alguna vez te has preguntado por qué la puerta de tu microondas tiene una rejilla negra integrada en el cristal? A simple vista, podría parecer un elemento decorativo, pero su función es mucho más importante de lo que imaginas: protegerte de la radiación.

Un escudo protector contra la radiación

Esta rejilla, presente en todos los microondas, no es un simple adorno. Es un componente esencial para nuestra seguridad, actuando como un escudo que impide que las microondas escapen del aparato mientras está en funcionamiento.

El cristal de la puerta, por sí solo, no sería suficiente para bloquear la radiación. Por eso, necesita estar cubierto por esta malla metálica.

Las microondas tienen una longitud de onda que se mide en centímetros, mientras que las aberturas de la rejilla son mucho más pequeñas. Esta diferencia de tamaño es lo que permite que la rejilla bloquee la radiación, protegiéndonos de sus efectos nocivos, al tiempo que deja pasar la luz visible para que podamos ver el interior del microondas.

En resumen, podemos ver cómo gira nuestra comida, pero las ondas electromagnéticas permanecen dentro del aparato. Sin esta rejilla, la puerta sería un punto débil por el que la radiación podría filtrarse.

¿Cómo funciona el microondas?

Para entender la importancia de esta protección, es fundamental conocer el principio básico de funcionamiento del microondas. Este electrodoméstico utiliza un magnetrón, un dispositivo que transforma la energía eléctrica en microondas.

Estas ondas no calientan el aire ni el recipiente, sino que actúan directamente sobre los alimentos.

Las microondas interactúan con las moléculas de agua presentes en los alimentos, haciéndolas vibrar a nivel macroscópico. Esta vibración genera calor, permitiendo que la comida se caliente de forma rápida y eficiente.

Peligros de la exposición a la radiación

El problema radica en que este mismo mecanismo podría afectar al cuerpo humano, ya que estamos compuestos en gran parte por agua. Sin la barrera de protección que supone la rejilla, las microondas podrían calentar nuestros órganos internos, lo que supondría un grave riesgo para la salud.

Algunas partes del cuerpo, como los ojos, son especialmente sensibles a las temperaturas elevadas. Por lo tanto, la rejilla no es un simple detalle estético, sino un elemento de seguridad fundamental que evita la exposición directa a la radiación mientras el microondas está en funcionamiento.

Así que la próxima vez que uses tu microondas, recuerda que esa rejilla negra no está ahí por casualidad, sino para protegerte de los posibles efectos nocivos de la radiación.