75 Años de Historia y Valores en el Colegio Nuestra Señora del Huerto de Pamplona

75 Años de Historia y Valores en el Colegio Nuestra Señora del Huerto de Pamplona
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75 Años de Historia y Valores en el Colegio Nuestra Señora del Huerto de Pamplona

El Colegio Nuestra Señora del Huerto, situado en el corazón del barrio de San Juan de Pamplona, celebra su 75 aniversario, un hito que marca una trayectoria de evolución constante junto a su comunidad, manteniendo intacto el legado de su fundador, San Antonio María Gianelli.

Un Legado de Amor y Visión

Sor Encarnación Riol, titular del centro, describe la historia del colegio como “una historia para recordar viva”. Las hermanas del huerto llegaron a un barrio que entonces se encontraba en las afueras de Pamplona, con un futuro prometedor. San Antonio María Gianelli, un hombre visionario según Riol, impulsó la institución con una “pedagogía del amor”, enfocándose en la educación de las niñas y formando madres que también actuaban como maestras.

La llegada de las primeras hermanas italianas a Pamplona implicó un gran sacrificio, desprendiéndose de su cultura, familia y tierra para evangelizar y transmitir el carisma del fundador en una diócesis que consideraban un “semillero de vocaciones”.

Fieles al Espíritu Fundacional

El profesor David Larrea destaca que, a pesar del paso del tiempo, el espíritu del colegio permanece inalterado. La misión principal sigue siendo “formar buenas personas, formar personas con valores cristianos”, priorizando una formación integral que abarca lo académico, lo humano y lo religioso.

El proyecto educativo se basa en pilares fundamentales como “el esfuerzo y la exigencia, sin dejar nunca a nadie atrás”.

Se busca que los alumnos adquieran conocimientos sólidos en áreas como matemáticas e historia, pero también que desarrollen habilidades esenciales como la comunicación y el trabajo en equipo.

Innovación con Propósito y Uso Racional de la Tecnología

La innovación se concibe como “algo serio”, enfocada en “pensar cómo mejorar, cómo hacer que los alumnos aprendan mejor”. Los talleres STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) son un ejemplo de ello, donde los alumnos aplican de forma práctica lo aprendido en el aula, por ejemplo, en el campo de la robótica.

El colegio mantiene una postura clara sobre el uso de la tecnología, considerándola “fundamental en el mundo en el que vivimos”, pero igualmente importante es “su uso racional”. Por ello, se optó por no implementar un ordenador por alumno, para no desplazar el libro de texto y el papel, ya que se considera que la comprensión escrita requiere el contacto con el papel. La tecnología se utiliza, pero con criterio.

Formación en Valores en un Mundo Digital

Junto a una apuesta por los idiomas, con asignaturas en inglés y proyectos internacionales, el objetivo final del colegio es formar “buenas personas, personas con valores cristianos de verdad, capaces de discernir lo que está bien y lo que está mal”.

Larrea enfatiza la importancia de la formación en valores en el contexto actual, donde la influencia de “youtubers, influencers y todo lo que hay por ahí” es tan fuerte. “O formamos personas con valores de verdad, que sepan lo que está bien y lo que está mal, o cuando tengan 16 años, cualquiera que hable por una red social se los va a llevar de calle”, afirma.

Caridad Evangélica y Estilo Familiar

Este enfoque se conecta directamente con el rasgo más distintivo del carisma de las hermanas: la “caridad evangélica vigilante”, que se traduce en un “estilo familiar”. Sor Encarnación recuerda una carta del fundador a las maestras: “Tenéis que querer a las niñas […] y que las niñas se den cuenta que las queréis, porque si ellas se dan cuenta, ellas viven que las queréis, vendrán más contentas al colegio y aprenderán mejor”. Un carisma que sigue vivo y atento a los problemas actuales, como la preocupación por la vivienda para las familias necesitadas.

Mirando al Futuro

Con casi un centenar de profesores, David Larrea desea que el colegio continúe su labor “no 75, sino muchísimos años más”.

Sor Encarnación anhela que “el carisma de San Antonio se siga propagando” y que nuevas jóvenes se unan a su proyecto.